El diagnóstico de la endometriosis se establece con la historia clínica, la exploración física de la paciente y como no es sencillo, la manera más certera para saber con seguridad si se padece o no es por medio de una laparoscopía.
Durante la laparoscopía, que se realiza bajo una leve anestesia, el médico inyecta gas para inflar levemente el abdomen y después realiza una pequeña incisión e introduce un instrumento que contiene fibra óptica y luz, con los que puede observar los órganos reproductivos, intestinos y otros órganos. El diagnóstico se confirma haciendo una biopsia del tejido que se extrae durante la cirugía exploratoria.
Otros estudios a realizarse pueden ser mediante la sonografía o ecografía, imágenes de resonancia magnética y por supuesto el examen pélvico.
El tratamiento puede ser farmacológico, quirúrgico o combinado dependiendo de la edad de la mujer, el estado de avance del problema, sus deseos de tener un hijo, sus condiciones de salud en general y la extensión y localización del tejido endometrial.
Se enfoca a aliviar el dolor, detener o retrasar el progreso de la endometriosis, corregirlo si es posible y sobre todo restablecer la fertilidad de la mujer que lo padece.
Hasta hace poco tiempo, la endometriosis era muy difícil de controla y curar, pero afortunadamente ahora, existen tratamientos quirúrgicos que permiten resecar o coagular lesiones, restauran la anatomía normal y sobre todo logran evitar en un gran porcentaje la infertilidad, además de mejorar los síntomas notablemente entre los 6 y 12 meses de la cirugía.
El tratamiento hormonal también es muy eficiente y dependiendo del grado de avance y gravedad del problema, es que se puede presentar la recurrencia del problema.
La extirpación de la matriz o de los ovarios es el último recurso y siempre se toma en cuenta la voluntad de la mujer de tener o ya no tener embarazos.
Por otro lado, se ha visto que en algunas mujeres los síntomas de la endometriosis disminuyen después de la menopausia.
Para aliviar los dolores, muchas mujeres toman analgésicos, como el ibuprofeno y otras hacen cambios en su dieta y/o hacen ejercicio para aliviar los síntomas. Sin embargo y lamentablemente, otras mujeres tienen dolores demasiado fuertes, y necesitan tratamientos más fuertes o cirugías, por lo que siempre hay que visitar al médico antes de automedicarse, ya que el problema puede avanzar si no se controla oportunamente.