Después de establecer la historia clínica y de realizar una exploración física, será necesario realizar estudios complementarios para ubicar bien las adherencias.
Entre los estudios o procedimientos a realizarse, están la laparoscopia en caso de sospecha de adherencias pélvicas o la histerocopía o una histerosalpingografía que es el método más utilizado.
La histerosalpingografía es un procedimiento a base de rayos X, durante el cual se introduce un líquido radioopaco a través del cuello uterino para ver claramente la cavidad uterina y las trompas de Falopio.
La histeroscopía es un procedimiento que utiliza un instrumento óptico fino que se introduce a través del cuello uterino y permite revisar directamente la cavidad endometrial.
La combinación de estos dos estudios permite identificar claramente el problema y para su realización no se requiere de anestesia general.
El tratamiento más efectivo es el separar mediante una cirugía las adherencias formadas, para liberar a los órganos afectados y permitir que trabajen libremente.
Sin embargo, el riesgo de una cirugía es que a corto plazo se puedan desarrollar nuevas adherencias, por lo que ahora se realizan cirugías muy poco agresivas como son la laparoscopia o la histeroscopía.
Después de la cirugía, muchos médicos colocan temporalmene un cateter plástico para prevenir la formación de nuevas adherencias.
También son recomendados los tratamientos hormonales con estrógenos y progesterona así como el uso de antiinflamatorios.
Los resultados suelen ser muy alentadores, ya que se considera que entre el 70 y 80% de las mujeres con problemas reproductivos, logran tener un embarazo y las molestias menstruales se corrigen en un porcentaje mayor.