La vagina es un órgano que forma parte del sistema reproductor femenino y se localiza entre el meato urinario y el ano, por lo que las medidas de higiene para evitar infecciones son muy importantes.
Es un conducto que mide entre 8 y 13 cm. de largo y se conecta con el exterior por medio de la vulva y en el interior con el cuello del útero o matriz.
La vagina es un órgano sumamente elástico y es el canal que permite por un lado la penetración del pene para que deposite los espermatozoides y el semen durante una relación costal y también es el canal del parto, ya que por él sale el bebé del útero al término del embarazo. También es la vía por la que cada mes sale el flujo menstrual o menstruación.
Las paredes de la vagina están cubiertas por una capa delgada de tejido llamada epitelio, formada por células epiteliales escamosas.
La parte de las paredes de la vagina localizada debajo del epitelio contiene tejido conectivo, tejido muscular involuntario, vasos linfáticos y gran cantidad de nervios.
El músculo de la vagina normalmente se encuentra en estado de colapso con sus paredes en contacto.
Las paredes vaginales tienen muchos pliegues que le permiten abrirse y expandirse durante las relaciones sexuales o durante el nacimiento de un bebé. Contienen glándulas se secretan mucosidad para mantener húmeda la membrana.
A los lados de la abertura vaginal se localizan las glándulas de Bartholin, que producen una secreción que al juntarse con el moco que produce el cuello del útero ayudan a mantener húmedos los genitales externos y la vagina.
Cada mes, durante la ovulación, estas secreciones aumentan lo que facilita la entrada y el desplazamiento de los espermatozoides hacia el útero y las trompas, lugar en el que se lleva a cabo la fecundación.
Por su cercanía con el ano, es necesario tener mucho cuidado con su higiene, para evitar infecciones. Por eso es recomendable que al limpiarlo se haga siempre de adelante hacia atrás y no al revés, así se evita que el excremento sea arrastrado hacia la vagina y el meato urinario.