Entre los principales
factores de riesgo, están.
- Edad inferior a 25 años.
- Tener múltiples compañeros sexuales.
- Padecer alguna enfermedad de transmisión sexual.
- No utilizar protección o métodos de barrera durante las relaciones sexuales de riesgo.
- Tener antecedentes de esta enfermedad u otras como la vaginosis o la cervicitis.
- Haber padecido abortos.
- En algunas mujeres, en tener un dispositivo intrauterino, durante más de 3 meses.
- Tener antecedentes de una cirugía cervical.
Otros factores que favorecen además de uno o varios de los anteriores, son: tabaquismo, los coitos frecuentes durante el embarazo y las duchas vaginales.
Cuando los síntomas se presentan y dependiendo del agente que causó la infección, pueden ser leves o agudos.
Por lo general se presenta:
- Flujo.
- Dolor leve de espalda.
- Molestias en la región pélvica.
- Dispareunia.
- Sangrado anormal intermestrual o después del coito.
- Infecciones urinarias.
- Dolor al mover o explorar el cervix.
- En algunos casos fiebre alta.
- Sensibilidad y dolor abdominal intenso.