El
diagnóstico se establece cuando el ginecólogo lleva a cabo un meticuloso examen pélvico para localizar el sitio de la infección.
Dado que la ruptura de un apéndice o la perforación del colon pueden presentar síntomas similares a los de la enfermedad pélvica, es importante un diagnóstico y atención oportuna y adecuada.
Para determinar la causa y el tipo de bacteria se realizan análisis de sangre y de orina además de un cultivo de las secreciones y mucosidades de la vagina.
Es conveniente también practicar un sonograma o ultrasonido pélvico para determinar si se ha formado algún absceso, una tomografía y un estudio de resonancia magnética.
En algunos casos, podría ser necesario realizar una laparoscopia, que consiste en introducir un tubo con un dispositivo óptico luminoso a través de una pequeña incisión realizada cerca del ombligo, este procedimiento puede hacerse incluso en el consultorio médico.
Si el médico lo determina también se hará una biopsia del tejido uterino, para descartar la presencia de cáncer.
Para el tratamiento, algunos médicos determinan la necesidad de hospitalizar a la mujer cuando la infección no cede y hay fiebre alta, dolor abdominal intenso y otros síntomas agudos.
El tratamiento incluye la administración de antibióticos y en caso de no tener el efecto esperado en un plazo de 48 horas, se recomienda hospitalizar a la enferma para administrarle antibióticos por vía intravenosa y si es el caso para drenar los abscesos que tuviera.
Después de cualquier tratamiento, la mujer debe descansar y evaluarse a las dos semanas, para ver si puede reanudar su vida normal.
Es muy importante que la pareja sexual de la mujer infectada, se examine con un urólogo y reciba tratamiento, sobre todo si presenta clamidia, gonorrea o cualquier otra enfermedad de transmisión sexual.
También deben abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que el médico determine que pueden hacerlo y se recomienda mucho el uso del condón aunque estén utilizando otro tipo de método.
En casos graves que no responden al tratamiento con fármacos, puede requerirse cirugía que en muchos casos puede incluir una histerectomía, que es la extirpación quirúrgica del útero, lo que ocasiona esterilidad o sea la incapacidad para tener un embarazo. Este padecimiento se puede realizar a través del abdomen o de la vagina.