Se le llama
parto prematuro, al nacimiento de un bebé antes de llegar al término del embarazo, es decir de menos de 37 semanas de gestación.
Aunque hay muchas formas de controlar y ayudar a la maduración que le permita vivir, siempre los bebés prematuros tienen un riesgo mayor al de los nacidos a término ya que la maduración de los pulmones y el cerebro no es completa.
Un bebé prematuro puede nacer, tanto por vía vaginal, como por cesárea y los principales problemas que puede enfrentar son relacionados con: - La respiración.
- La alimentación.
- El control de su temperatura.
- Ictericia.
Un bebé prematuro tiene además mayores riesgos con la anestesia o los medicamentos proporcionados a la madre durante el parto, ya que pueden ocasionarle también sueño o inactividad.
Cuando se presenta en riesgo de tener un parto prematuro, la madre debe ponerse en reposo y consultar con su médico los medicamentos que debe tomar para evitarlo y cuando por diversas circunstancias no se puede, se debe consultar también sobre la forma de ayudar en la maduración del bebé.
Entre las señales de un parto prematuro que pueden presentarse alguna o varias, y que deben ser vigiladas por el médico, están.
- Tener contracciones cada 10 minutos o menos.
- Presentar sangre o líquido transparente, rosado o marrón de la vagina.
- Tener la sensación de presión en la región pélvica.
- Tener dolor en parte baja de la espalda.
- Sentir cólicos, parecidos a los de la menstruación.
- Tener calambres abdominales y en las piernas.
- Presentar diarrea con dolor abdominal.
Al tener estos síntomas, debe llamar a su médico ginecólogo, tomar 2 o 3 vasos de agua o jugo y recostarse sobre el lado izquierdo por al menos una hora, si los síntomas no ceden debe acudir de inmediato a su clínica u hospital.
Un bebé que nace prematuramente, deberá ser colocado en una incubadora, alimentado de preferencia con leche materna y ser monitoreado constantemente para ayudarlo a madurar, sobre todo en lo que se refiere a sus pulmones y a alcanzar el peso ideal. En cuanto esto se haya logrado podrá abandonar la incubadora y desarrollar una vida normal.
Para prevenir un parto prematuro es necesario que la madre: se alimente correctamente y controle su peso, no fume, no ingiera drogas de ningún tipo ni medicamentos no preescritos por el médico, no ejecute trabajos pesados y controle situaciones de alto estrés.