El
diagnóstico se establece cuando se realiza la historia clínica y el enfermo manifiesta varios de los síntomas mencionados.
Lo importante es detectar el origen de la sangre en el semen, por lo que se deben realizar varios estudios como: análisis y cultivo de orina, análisis y cultivo de semen y realiza un ultrasonido de vesículas seminales.
En análisis de orina debe considerar tres momentos: el chorro inicial, la mitad del chorro y después de un masaje prostático que haga el médico o laboratorista, pero este debe ser justificado porque puede diseminar la infección en caso de ser éste el origen. El resultado puede indicar un aumento en la cantidad de glóbulos blancos o presencia de bacterias.
El examen físico del médico debe enfocarse a datos como la fiebre, ganglios linfáticos inflamados, sensibilidad o inflamación escrotal, secreción uretral y agrandamiento o sensibilidad de la próstata.
Cuando se debe a alguna lesión menor, el tratamiento, consiste en descansar y aplicar compresas de hielo.
En caso de tratarse de una infección, el tratamiento es con antibióticos por vía oral y solamente en casos extremos con antibióticos intravenosos.
Si el problema proviene por una obstrucción que no se cura en pocos días, por lo general se realiza una cirugía. Sobre todo si el origen de la obstrucción es un tumor canceroso, por lo que se puede recomendar también radiación y/o quimioterapia.
En caso de tratarse de un traumatismo mayor, el médico determinará la necesidad de llegar a una cirugía.