Tampones y virginidad

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Perder la virginidad es uno de los miedos más frecuentes al usar este producto

 
Las mujeres sobre todo las jovencitas, buscan la manera más segura y confiada para evitar cualquier molestia innecesaria y “penosa” durante los días de su menstruación.

En respuesta a esto, muchas opciones de toallas sanitarias han salido al mercado y una de las más utilizadas desde hace muchos años, son los tampones, de los que existen muchos mitos que es conveniente aclarar, sobre todo para quienes no han iniciado una vida sexual activa, es decir que son “físicamente vírgenes”.

Este mito se relaciona con creencias religiosas y culturales muy arraigadas, que tienen su origen desde épocas muy remotas en las que relacionaba al “himen”, membrana que por lo general cubre el orificio de entrada de la vagina, con la virginidad.

La palabra “himen”, proviene del dios griego del matrimonio llamado “Himeneos”, hijo de Apolo y una Musa, aunque otros historiadores le atribuyen su genealogía a Dionisio y Afrodita. Himeneos era invocado en las bodas a través de "himnos", de ahí proviene también esta palabra.

El himen es un tejido membranoso que por lo general cubre el orificio externo de la vagina. Durante la infancia es una membrana delgada, transparente de bordes finos que con frecuencia tiene forma de herradura, pero en el período de maduración sexual, en la pubertad empieza a modificar su forma y consistencia como resultado del intenso estímulo hormonal, convirtiéndose en un tejido flojo y elástico hasta aproximadamente de 2 a 3 cm.

Diversos estudios realizados, han confirmado que el himen no se modifica o rompe con: ejercicios gimnásticos, deportes intensos, uso de tampones o por exámenes ginecológicos.

Por lo tanto, el uso de tampones a partir de la primera menstruación, no altera el himen de una mujer que no ha tenido relaciones sexuales, fundamentalmente debido a que tanto el flujo menstrual como la introducción de un tampón, se realizan por una abertura circular que tiene el centro del himen y su elasticidad, permite su paso, sin dañarla aunque el diámetro del tampón sea mayor al del orificio.

Los tampones tienen beneficios propios, al absorber directamente de la vagina todo el flujo menstrual, son más higiénicos y evitan manchados de ropa innecesarios. Su colocación y retiro es sencillo y no produce ninguna incomodidad.

Por otro lado, en mujeres jóvenes que aún no han iniciado su vida sexual, a veces, al intentar usar tampones ayuda a identificar alguna anormalidad del himen y con ello a promover una consulta al ginecólogo, para atenderla a tiempo, antes de tener las primeras relaciones sexuales.

Pero como en todo, lo mejor es consultar siempre con el médico para elegir la mejor forma de controlar el flujo menstrual y sus posibles consecuencias.

 
 
 
El uso de tampones no ocasiona el rompimiento del himen cuando se tiene.
El uso de tampones no ocasiona el rompimiento del himen cuando se tiene.
Foto: Agencias
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