Diagnóstico y tratamiento

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Se necesitan hacer diferentes estudios para determinar el tratamiento a seguir

 
Dado que la menopausia y el climaterio no son enfermedades de la mujer, sino etapas normales del desarrollo sexual, el ginecólogo solamente tiene que elaborar la historia clínica, que lo ideal sería que el médico la tuviera como parte de un control que debe hacerse desde la adolescencia.

Entre los estudios que se deben hacer regularmente está el Papanicolau, ue permite detectar a tiempo cualquier cambio en la estructura celular del útero principalmente.

Para ver si la mujer debe llevar un tratamiento de sustitución hormonal, se puede solicitar un perfil hormonal, que es un análisis de laboratorio y un examen ginecológico general.

En algunos casos, el médico puede ordenar una prueba HFE para confirmar que la causa de los síntomas sea en efecto la menopausia. Este estudio sanguíneo mide el nivel de la hormona folículo estimulante, sustancia producida por la hipófisis para estimular la ovulación. Conforme diminuyen los niveles de estrógeno, la hipófisis secreta más HFE, por lo que un nivel alto puede anunciar el inicio de la menopausia.

Análisis de sangre y de orina pueden determinar si la mujer continúa ovulando, lo que es muy importante, sobre todo si no desean tener un embarazo después de los 40 años, lo que es muy recomendable evitar.

Para el tratamiento, la mayoría de los ginecólogos recomiendan la terapia de sustitución de estrógenos, durante un periodo que puede variar para cada mujer. Esto es para disminuir los síntomas de la menopausia y con ello los bochornos, así como para prevenir el desarrollo posterior de la osteoporosis el riesgo de infartos y protección contra la enfermedad de Alzheimer.

Los estrógenos pueden ser administrados por medio de pastillas, como el Premarín o el Estradiol o a través de parches cutáneos como el Estraderm.

Si el problema es la resequedad vaginal, se puede aplicar una crema de estrógenos para uso vaginal o el anillo cervical con estrógenos de liberación programada.

Entre los efectos secundarios de la terapia de sustitución hormonal, que no afectan a todas las mujeres, pueden estar: el aumento de peso, la retención de líquidos, náuseas, vómitos, una mayor secreción vaginal, sensibilidad y crecimientos de las mamas, alteración de la libido, inflamación del vientre, calambres, dolor de cabeza, mareos, hipertensión arterial, sangrado uterino leve y depresión, y en casos sumamente raros y dependiendo de la dosis, cáncer uterino. Los parches de estrógeno pueden causar irritación o ronchas en la zona de aplicación.

La sustitución de estrógenos puede llegar a producir coágulos sanguíneos en algunas mujeres, por lo que no deben suministrarse a quienes tengan riesgo o hayan sufrido tromboflebitis, eventos cerebrovasculares o cualquier otro trastorno relacionado con la coagulación.

Su uso excesivo en hormonales orales y sin control, también pueden llegar a causar cálculos biliares y dañar el hígado, pero este último problema se puede evitar al usar parches de estrógeno, para que la hormona penetre directamente en el torrente sanguíneo sin pasar por el hígado.

Otras mujeres que podrían tener problemas con la sustitución de estrógenos son las que padecen de diabetes, migraña, asma, fibromas uterinos, endometriosis, hipertensión, lupus y otros trastornos tratados con corticoesteroides.

Entre los medicamentos que a veces se prescriben a mujeres que no pueden tomar estrógenos están los siguientes:
- Beta bloqueadores en dosis bajas para aliviar las palpitaciones cardíacas.
- Diuréticos.
- Antidepresivos.
- Anticonceptivos orales en dosis bajas en el caso de mujeres menopáusicas con sangrado abundante.

En caso de que los sangrados sean abundantes y la pérdida de sangre esté provocando anemia, se puede recomendar un legrado o incluso una histerectomía, que es la extirpación total de la matriz o útero.

Para reducir las molestias de los bochornos, se recomienda:
- Usar prendas de ropa ligera superpuestas que puedan quitarse rápidamente en caso necesario.
- Trabajar y dormir en un ambiente fresco.
- Bañarse en regadera casi fría antes de ir a dormir.
- Cubrirse solamente con una sábana o cobertor ligero.
- Evitar fumar, consumir bebidas alcohólicas o café, que agravan los bochornos.
- Hacer ejercicio físico todos los días para mejorar el estado de ánimo, evitar el aumento de peso y fortalecer los músculos y el corazón.
- No dejar de tener relaciones sexuales, ya que la actividad sexual regular ayuda a evitar la resequedad y el adelgazamiento vaginal. La aplicación de un lubricante vaginal, puede evitar los coitos dolorosos.

 
 
 
Una de las formas de tratamiento puede ser con hormonas sustitutivas.
Una de las formas de tratamiento puede ser con hormonas sustitutivas.
Foto: Agencias
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