Diagnóstico y tratamiento

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Se deben realizar pruebas diversas para determinar el origen y el tratamiento a seguir

 
El diagnóstico se establece cuando la persona nota un aumento de tamaño en las mamas ocasionado por una bola o tumoración firme subareolar que sea superior a los 2 cm.

Aunque la mayoría de los casos son asintomáticos, es decir no presentan otros síntomas, cuando aparecen hay un aumento marcado de sensibilidad local, dolor y/o molestias en el pezón.

La historia clínica es muy importante, ya que se deben tomar en cuenta la duración de la enfermedad, los antecedentes de enfermedades, los desequilibrios hormonales, los medicamentos o drogas que se consumen y las variaciones en el peso.

Aparte de la exploración física de las mamas, el médico debe explorar también los testículos, la tiroides y el hígado.
Para confirmarlo es conveniente realizar pruebas de laboratorio, que incluyan datos sobre la función renal y hepática. Además de la determinación en suero y orina de la presencia de esteroides sexuales y sus metabolitos.

Cuando el médico sospeche que puede haber un tumor maligno, se realizará una mamografía y una biopsia del tejido.

Las manifestaciones son diferentes en jóvenes adolescentes, dependiendo de si padecen o no sobre peso u obesidad, ya que las diferencias están en las características del tejido ductal y la hipervascularización. También es diferente cuando han sufrido una pérdida de peso importante que genere exceso de tejido, lo que puede llegar a “simular” una ginecomastia, sin serlo.

Para el tratamiento es conveniente siempre valorar bien las opciones, el origen de la ginecomastia, la edad, las expectativas, el tiempo de evolución, los resultados de análisis realizados y las condiciones generales de salud. En la mayoría de los casos el tratamiento responde más bien a las consecuencias estéticas y de autoestima, que a un posible trastorno funcional.

Entre las opciones de tratamiento, según el caso, están primero las que tienen que ver en caso de que así sea, con la enfermedad que está ocasionando el problema, ya sea glandular, hepática, renal o de otro tipo y las diferentes opciones de tratamiento quirúrgico, entre las que destacan: la extracción de tejido dañado o sobrante, la liposucción o la exéresis es decir el quitar completamente la mama, dependiendo de la edad y las condiciones de salud y la colocación de injertos.

Entre las posibles complicaciones de las cirugías, están la formación de hematomas o serosas, lo que se puede controlar mediante la colocación de un drenaje espirativo. También puede presentarse infección, en casos extremos necrosis, depresión por el impacto a nivel emocional o malposición en caso de que se trate de la colocación de injertos.

 
 
 
La detección de bolitas o cambios en las mamas requiere atención médica.
La detección de bolitas o cambios en las mamas requiere atención médica.
Foto: Agencias
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