El
diagnóstico se establece cuando el médico urólogo o andrólogo y palpa cuidadosamente la zona inflamada, observando también la presencia de venas sobresalientes en los testículos.
En la palpación, que de preferencia debe ser de pie, el médico siente una masa retorcida y generalmente insensible a lo largo del cordón espermático, (se describe como si fuera una bolsa de gusanos).
También puede observarse el testículo con varicocele, más pequeño que el otro.
Para descartar un problema de hidrocele, debe pasar una luz en la zona inflamada, si no brilla a través de la sangre en las venas, es probable que sea varicocele.
También se puede realizar un ultrasonido o ecografía, para descartar la presencia de masa dura o blanda, tumores, hernias u otro tipo de problemas. Este procedimiento no ocasiona ninguna molestia.
Por lo general, el varicocele no necesita tratamiento. Cuando sí lo requiere puede ser.
- Recomendando el uso de un soporte escrotal.
- Cuando está ocasionando dolor continuo, infertilidad o atrofia testicular, puede realizarse una cirugía llamada varicocelectomía, que dependiendo del caso puede incluir extirpación quirúrgica, extirpación laparoscópica y/o embolización por catéter. La cirugía es necesaria para ligar o cortar las venas afectadas.
La cirugía, por lo general, se hace mediante una incisión en la parte inferior del abdomen.
Las cirugías, cualquiera que se elija, varicocelectomía o laparodcopica, son ambulatorias, es decir no requieren de hospitalización y por lo general tienen un buen resultado para el problema de la infertilidad o atrofia testicular.
La embolización o ablación con catéter también es un procedimiento ambulatorio y se efectúa mediante una pequeña incisión en la ingle, o sea en el pliegue donde la pierna se une al cuerpo.
Después de la cirugía, se debe mantener el área con compresas de hielo durante las primeras 24 horas, para reducir la inflamación y utilizar un soporte escrotal por el tiempo que recomiende el médico.
Es importante saber que el resultado y efecto de la cirugía no es inmediato, en ocasiones puede tardar la recuperación entre 3 y 6 meses.
Entre las posibles complicaciones que hay que tener en cuenta, están: la formación de hematomas por coágulos sanguíneos, infecciones o lesiones en el tejido o estructura del escroto y lesiones en la arteria que irriga el testículo.