El
diagnóstico se establece cuando la mujer presenta sangrado abundante y persistente y se confirma con estudios y revisión de la pelvis.
Entre los estudios que se requieren está el papanicolau, análisis de sangre y de orina y estudios para determinar si se lleva a cabo la ovulación o no.
También se realizarán análisis hormonales, para detectar cualquier desequilibrio, baja o alta en la producción de estrógenos, progesterona y hormona luteínica.
Otros estudios pueden ser un sonograma pélvico y una histeroscopía, que es un procedimiento mediante el cual se examina el útero con un tubo de fibra óptica,.
También se puede realizar un legrado, es decir, después de dilatar el cuello del útero, se raspa parte de la pared de éste con una legra o cucharilla, para analizar en el laboratorio las características.
El tratamiento, depende de la causa que ocasiona en sangrado excesivo.
- Si es ocasionado por un DIU, este tiene que ser retirado y por lo regular los períodos se normalizan después de extraerlo.
- El tratamiento con anticonceptivos orales, también suele ser común, ya que estos favorecen periodos más cortos y menos abundantes.
- La realización de un legrado es recomendado para las mujeres que han tenido algún aborto incompleto, ya sea espontáneo o provocado.
- En caso de que la causa sean fibromas uterinos, estos pueden extirparse quirúrgicamente.
- Si el sangrado es provocado por cáncer o si produce una anemia grave que ponga en riesgo la vida, se puede recomendar la histerectomía, es decir la extracción total del útero.
Cuando se padece de menorragia, muchos médicos recomiendan ingerir alimentos o complementos vitamínicos de vitamina C, o de vitamina A, pero deben ser controlados, ya que la vitamina A, puede acumularse en niveles tóxicos si se consume de forma elevada y ocasionar efectos congénitos graves, por lo que deben eliminarse por lo menos tres meses antes de intentar concebir.
Para contrarrestar la anemia ferropénica, en caso de tenerla, se deben consumir alimentos ricos en hierro como: hígado y otras vísceras, carne roja, legumbres y hojas verdes, yema de huevo, mariscos, pescados, frutas deshidratadas y panes y cereales enriquecidos, entre otros alimentos.