Mejora tu higiene íntima y siéntete bien

 
 
 
por: Sanofi-Aventis/Bertha Sola
Fuente: esmas.com
 

Si estás limpia, te sientes bien, si te sientes bien, disfrutas mucho más tu vida y tu sexualidad, por lo que cuidar tu salud vulvar es muy importante pero hacerlo bien es fundamental

 

Para entender bien las necesidades de higiene de tus genitales, primero los tienes que conocer bien, apuntó la Dra. Margarita Moulin Lemus, durante el seminario de novedades en la higiene íntima femenina

Los genitales externos femeninos son las estructuras que se pueden visualizar desde el exterior a nivel de la pelvis, y se denomina vulva, es una zona oculta bajo la ropa y tiene un importante papel en el plano de la salud sexual y del ejercicio de la sexualidad. 

La vulva esta compuesta por: el monte de Venus, los labios mayores y menores, el clítoris, el vestíbulo, el meato urinario, las glándulas de Bartholin y de Skene, el introito vaginal, el himen, la horquilla y el periné. 

Cada una de las estructuras que forman la vulva tiene diversas funciones; el monte de Venus es el tejido adiposo cubierto de piel y vello, los labios mayores son dos pliegues redondos de tejido conjuntivo, piel pigmentada con glándulas sebáceas y vello que  proporcionan cierta humedad a la zona. 

Los labios menores son dos pliegues pequeños, planos sin vello y con glándulas sudoríparas y sebáceas que al entrar en contacto ocluyen la vagina, proporcionando cierta protección. Las glándulas de Bartholin y de Skene producen moco y brindan lubricación a la zona. 

La piel aunque no se menciona como estructura, juega un papel muy importante en esta zona del cuerpo nos proporciona sensibilidad, dolor, calor, frío, tacto, presión, protección y placer.

Tiene en su superficie millones de orificios pilosebáceos y glándulas productoras de sebo y sudor.

  • El sudor esta formado por un 99% de agua, el resto por cloruro de sodio, cloruro de potasio y urea. Su importancia es que es un regulador del metabolismo del equilibrio hidroelectrolítico y de la temperatura corporal. La evaporación del sudor provoca el manto grasoso que proporciona la suavidad, protección y evita el roce
  • El sebo es producido, predominantemente, por los genitales, se compone de ácidos grasos esterificados, saturados, no saturados, colesterol, fosfolípidos y vitamina E. Su importancia radica en que se considera un cosmético natural. 

Por su parte la Dra. Claudia Rampazzo, psicoterapeuta familiar y de pareja de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, mencionó que hace apenas unos años, los genitales femeninos habían sido considerados una parte del cuerpo destinada a la reproducción y a la aparición de enfermedades por atender y que la percepción generalizada de estos, ha sido como de una parte anatómica sucia y que amerita esconderse e higienizarse bajo circunstancias extremas y polarizadas. 

Sólo recientemente y gracias a la investigación científica, es que se ha entendido la fisiología vaginal y vulvar desde un punto de vista serio y útil, razón por la cual se han abandonado y difundido múltiples hábitos higiénicos y sexuales equívocos y dañinos, sustituyéndose por otros, mucho más saludables, enfocados a la prevención de desequilibrio y enfermedad, como por ejemplo la utilización de sustancias adecuadas en sus ingredientes, composición y presentación, para la manutención del a veces delicado equilibrio biológico genital de la mujer.  

Para el cuidado de la higiene íntima  es importante tomar en cuenta los siguientes factores:

  • El olor, que se produce por el sudor, el sebo, las secreciones vaginales, uretrales y menstruales más la descomposición de bacterias.
  • La Flora bacteriana, la que no se debe destruir ya que protege contra otras bacterias patógenas o dañinas.
  • El flujo vaginal o moco, cuya función es la de autodepuración, humectación y lubricación y es producido por las glándulas de la vulva. 

Todos estos elementos son normales, pero hay que tener cuidado cuando:

  • El olor es fétido, fuerte y molesto, lo que indicaría una infección vaginal, de transmisión sexual o de vías urinarias.
  • No se deben realizar duchas vaginales ya que puede dañar el pH y con ello favorecer infecciones.
  • No es recordable la depilación láser porque altera el medio ambiente natural de los genitales.
  • El uso de tampones, debe ser solamente cuando sea muy necesario y no de forma permanente, ya que impide la salida de flujo y bacterias y acumula sangre que es un desecho y fuente de cultivo para ellas.
  • Se recomienda el uso de ropa interior de algodón, o con cubierta de algodón en la zona de los genitales y no usar todos los días tangas.
  • Evitar el uso de ropa muy ajustada que hace sudar mucho más el área genital.
  • Lavarlos con agua y jabón no de barra o perfumado, enjuagando bien y utilizando de preferencia Lactacyd, que por contener ácido láctico y lactoserum evita a infecciones y permite una limpieza profunda, hidrata y mantiene el equilibrio de la zona íntima.
  • Cambiar de ropa interior cuando esté húmeda.
  • Cambiar de toalla sanitaria frecuentemente y usar de preferencia las que no contienen perfumes. 

Pero ¿que es el pH, y por qué su importancia en la salud íntima? 

El pH es la medida utilizada para determinar el grado de acidez o alcalinidad de una sustancia, se expresa en una escala que va del 1 al 14: y se clasifica en: pH ácido de 1 a 6.9;  pH neutro de 7; y pH alcalino de 7.1 al 14.

El pH normal de la vulva es de 4.5 a 5.9, es variable en cada etapa de la vida y depende de la humedad de la piel, entre más humedad , más se eleva es el pH y estos cambios generan alteraciones en la piel. 

Al existir una variación del pH, la piel acciona un mecanismo de regulación para reestablecerlo, es decir, se realiza un equilibrio entre el ácido láctico y el  CO2 que se excreta junto con el sudor para impedir la proliferación de microorganismos, previniendo así infecciones. 

La piel de la vulva es un epitelio estratificado, contiene folículos pilosos y glándulas productoras de sebo y sudor,  mantiene una humedad en el cuerpo y es sensible a cambios metabólicos, hormonales y externos. Cuando hay una alteración en el pH la piel puede manifestar reacciones que se manifiestan como prurito, irritación, laceraciones e inflamación. 

El pH vulvo-vaginal es distinto en cada etapa de la vida debido a los cambios hormonales. La variabilidad de la acidez favorece la aparición o persistencia de infecciones, por lo que en este pequeño equilibrio entra en juego el ácido láctico, el sudor y el sebo.

 
 
 
La salud vulvar es fundamental para el bienestar femenino.
La salud vulvar es fundamental para el bienestar femenino.
Foto: Agencias
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