Una de las partes del cuerpo que más se lastima es la boca, debido a golpes, caídas o al mal uso de los dientes como instrumentos.
Antes de hacer cualquier cosa, verifique que la persona no tenga lesiones en cabeza o cuello, que estén provocando el sangrado, si es así, no mueva al lesionado, inmovilice su cabeza y llame al servicio médico.
Las señales de alarma son dolor, sangrado de labios, lengua y posiblemente dientes rotos, por lo que debe:
- Limpiar el sangrado suavemente para ver de dónde proviene, si es del interior de la boca, inclínele la cabeza hacia delante para impedir que aspire o trague la sangre.
- Si la lesión es en encías o paladar, presione directamente con una gasa limpia hasta que se detenga el sangrado.
- Si el sangrado es ocasionado por la pérdida de una pieza dentaria, revise si hay alguna parte del diente, si no es así, coloque un pedazo de algodón, gasa o trapo limpio en el hueco y haga que la persona muerda la curación para presionar. Si le quedó una parte del diente acuda rápidamente al dentista.
- Si el sangrado es en los labios presione la herida con una gasa o trapo limpio para controlar el sangrado y aplique hielo.
- Si la lesión fue en la lengua, controle la hemorragia presionándola por ambos lados con una gasa o trapo limpio. Mantenga a la persona sentada hasta que disminuya o desaparezca la hemorragia y si la lesión es muy grande acuda al dentista o con un cirujano maxilo-facial lo antes posible.
Para prevenirlas:
- Evite que los niños y niñas brinquen en las camas o sillones.
- No permita juegos bruscos.
- No utilice los dientes como herramientas.
- Consuma alimentos que no estén muy calientes o demasiado fríos.
- Evite que los niños corran con alguna paleta, lápiz y otro palo en la boca.