Trasplante de médula ósea

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

La médula ósea es un tejido que se encuentra en el interior de los huesos y es el lugar donde se producen y desarrollan las células sanguíneas, o sea los glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos

 
Cuando una persona desarrolla una enfermedad en la sangre, como la leucemia, el tratamiento requiere de altas dosis de quimioterapia y radioterapia para combatirla, lo que desafortunadamente también provoca la destrucción de la médula sana y con ello la producción de células sanguíneas normales.

El trasplante de médula ósea es una excelente opción para salvar la vida de muchos enfermos, con la menor agresividad en el tratamiento. El procedimiento consiste, en que por medio de una punción en el hueso, generalmente de la cadera del donador, se extrae la médula mediante una delgada aguja y bajo anestesia general para evitar el dolor.

Posteriormente, la médula extraída se filtra, se trata y se trasplanta inmediatamente en el enfermo por vía intravenosa, o se procesa, refrigera y almacena para su uso posterior.

La médula trasplantada es transportada de forma natural por medio del flujo sanguíneo hacia las cavidades óseas, en donde crece rápidamente para reemplazar a la médula ósea enferma.

El receptor de la médula ósea es preparado para el trasplante por medio de altas dosis de quimioterapia y/o radiación, lo que tiene dos propósitos: primero, destruir sus células sanguíneas anormales y segundo, inhibir su respuesta inmune contra la médula ósea del donante, de tal forma que no haya rechazo al recibirla.

Este procedimiento puede hacerse a través de tres tipos de donantes: el propio enfermo, al que se le extrae la médula durante periodos en que está sana, por familiares muy cercanos, generalmente hermanos o hermanas o por un donante ajeno, cuyo tejido medular sea compatible con el del enfermo, en estos casos se puede recurrir a los bancos de médula ósea existentes en muchos hospitales e instituciones de salud.

Después del trasplante, el enfermo tarda entre 10 a 20 días para restablecerse. Durante este tiempo requiere de cuidados extensivos y cuidadosos, ya que mientras la médula se reproduce sus defensas están muy bajas, lo que lo hace vulnerable para contraer muchas enfermedades infecciosas.

El trasplante de médula ósea se recomienda para personas con:
- Leucemia o linfomas, así como para los que han recibido tratamientos muy agresivos de quimioterapia y radioterapia.
- Los que tienen una deficiencia en la producción normal de glóbulos rojos, lo que ocasiona enfermedades como talasemia o enfermedad de células falciformes.
- Los que sufren de anemia aplástica o falta de producción normal de las células sanguíneas.
- Los que padecen de trastornos del sistema inmunológico como neutropenia congénita o síndrome de inmunodeficiencia combinada severa.

El trasplante de médula ósea no se recomienda para enfermos con problemas cardíacos, pulmonares, renales y/o hepáticos.

En la actualidad existen bancos para el almacenamiento de médula ósea, de tal forma que mientras más personas donadoras haya, más enfermos pueden tener la oportunidad de salvar su vida.

 
 
 
La médula ósea se extrae mediante punciones en huesos como el de la cadera.
La médula ósea se extrae mediante punciones en huesos como el de la cadera.
Foto: Agencias
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