Cuando un terremoto ocurre en el fondo del océano origina movimientos fuertes de las aguas que se desplazan a gran velocidad a través del océano hasta llegar las costas. Este fenómeno que produce una secuencia de grandes olas y es altamente destructivo, es conocido como
tsunami o maremoto.
El peligro de este evento es que se producen olas de gran altura que al tocar tierra ocasionan grandes destrucciones e inundaciones.
Los tsunamis de mayor tamaño afectan principalmente a las costas de Asia, pero no son excluyentes de otras partes del mundo. En México, la mayoría de los tsunamis ocurren en las costas del Pacífico, en zonas de subducción y se generan cuando se presenta un movimiento vertical del fondo marino ocasionado por un sismo de gran magnitud, cuya profundidad sea menor que 60 km.
Los tsunamis también son provocados en menor cantidad por la erupción de volcanes marinos, el impacto de meteoritos o por deslizamientos de tierra bajo el mar.
Según la cercanía a tierra y al lugar al que llegan sus efectos, los tsunamis se clasifican en locales, regionales y lejanos. Son locales cuando el sitio de arribo se encuentra dentro o muy cercano del epicentro o zona de generación del terremoto. Regional cuando el litoral invadido está a 1,000 km. de distancia y lejano, cuando se origina a más de esta distancia.
En México, las zonas de origen y arribo de tsunamis son las costas de Baja California, Sonora y Sinaloa, en donde en términos generales la altura de la ola máxima puede ser de 3 metros, mientras que en el resto de la costa puede llegar a ser hasta de 10 metros.
Según los registros, las olas más altas que se han presentado en México, aparecieron en Jalisco y Colima y específicamente en un lugar conocido como, Boca de Iguanas en 1995, llegando a alcanzar hasta los 5 metros de altura, eso después del registrado en 1925, cuando las olas alcanzaron entre 7 y 11 metros de altura en Guerrero, o las de 9 a 10 metros que se vieron en Jalisco y Manzanillo en 1932.
Al acercarse a la costa, las grandes olas pueden alcanzar alturas de varios metros y provocar pérdidas humanas y materiales incalculables.
La presencia de los tsunamis puede ser predecible, es decir que las personas pueden tener algo de tiempo para alejarse de la costa y mitigar sus efectos, por lo menos en lo que se refiere a sus vidas.
Después de un terremoto de gran magnitud, cuyo epicentro es bajo el mar, hay que considerar que siempre es factible, que se presenten grandes olas. Un indicio de su presencia es que generalmente el mar en las playas, empieza a alejarse, en este momento hay que correr hacia el otro lado, ya que la ola que se está generando llegará con gran fuerza y velocidad.