Erupciones volcánicas

 
 
 
por: CENAPRED/Redacción
Fuente: esmas.com
 

Una erupción es una emisión de materia sólida, líquida o gaseosa, por aberturas o grietas de la corteza terrestre

 
Un volcán es una abertura natural de la tierra que permite la salida del material magmático o sus derivados, elementos que se acumulan en la corteza terrestre. También recibe este nombre la estructura en forma de loma o montaña que se forma alrededor de la abertura que puede ser cónica o circular.

Por lo general, los volcanes tienen en su cumbre o en sus costados, grandes cavidades llamadas cráteres, que fueron generadas en erupciones anteriores.

Hay diferentes tipos de volcanes, los llamados centrales o poligenéticos, se forman por la acumulación de materiales emitidos por varias erupciones a lo largo del tiempo geológico y los monogenéticos son los que nacen, desarrollan una erupción que durar algunos años y se extinguen sin volver a tener actividad. Estos son los más frecuentes en México.

Un volcán está activo, cuando existe magma fundido en su interior o puede recibir nuevas aportaciones de magma, por lo que en cualquier momento puede generar una erupción.

Los volcanes activos están distribuidos en el mundo en regiones bien definidas por los procesos tectónicos, como las interacciones de las placas tectónicas que conforman la corteza terrestre y las corrientes convectivas del manto terrestre que las mueven. En el mundo más o menos ocurren 50 erupciones por año de diferentes magnitudes. En el mundo se calcula que hay 1,300 volcanes activos y más o menos ocurren al año 50 erupciones de diferentes magnitudes y en México, la franja de volcanes se extiende desde Nayarit hasta Veracruz, presentando varios volcanes activos, como el de Colima, el Popocatépetl y el Chichón y otros monogenéticos como el Xitle, el Jorullo y el Paricutín.

Las erupciones volcánicas se han presentado siempre, son emisiones de mezclas de roca fundida rica en materiales volátiles (magma), gases volcánicos formados de vapor de agua, bióxido de carbono, bióxido de azufre y otros gases peligrosos para la salud y la vida.

Estos materiales pueden ser arrojados con diferentes grados de violencia, dependiendo de la presión de los gases provenientes del magna o del agua subterránea sobrecalentada por el mismo.

Cuando la presión dentro del magma se libera sin explotar, solo en la superficie del cráter es una erupción efusiva y lo que sale a la superficie es un contenido menor de gases y roca fundida llamada lava. Si el magma acumula más presión de la que puede liberar, las burbujas crecen hasta tocarse y el magma se fragmenta violentamente, produciendo una erupción explosiva.

Los flujos de lava son muy destructivos, la roca fundida puede avanzar a diferentes velocidades dependiendo de las pendientes del terreno, lo que permite a la gente ponerse a salvo, pero por donde pasa los terrenos son destruidos y no pueden volver a utilizarse para la agricultura porque la lava al secarse forma una fuerte roca.

Otro problema causado por las erupciones volcánicas son las avalanchas formadas de grandes cantidades de lava, ceniza y gases muy calientes que se deslizan por las laderas del volcán. Estas avalanchas reciben varios nombres: flujos piroclásticos, nubes ardientes o flujos de ceniza caliente.

Un aspecto más a considerar son los fuertes deslizamientos de tierra que pueden originarse cuando todos estos elementos se mezclan con agua proveniente de ríos, lagos, nieve o lluvia intensa y pueden suceder durante o después de las erupciones.

La presión con la que salen los materiales, es tan fuerte que ocasionan el lanzamiento al aire de cantidades de gases y fragmentos de roca o magma de diversos tamaños. Hay partículas que llegan a alcanzar hasta los 20 kilómetros de altura y si bien los fragmentos más grandes caen cerca del volcán, las cenizas pueden alcanzar cientos de kilómetros alrededor y cuando se acumula en un lugar pesa tanto que puede derribar techos, tapar drenajes y ocasionar daños en las estructuras por sus componentes.

En contraste, las erupciones volcánicas también son benéficas, las tierras de origen volcánico son fértiles, en general altas y con buen clima, por lo que muchas personas gustan de vivir en estas regiones a pesar del peligro.

Los daños que ocasionan a las poblaciones pueden ser desde muy leves, hasta sepultar ciudades o comunidades enteras con lava o ceniza o por efecto de los deslaves. Se daña la agricultura, se destruyen bosques y cosechas enteras y el terreno dañado tarda muchos años en recuperarse o se vuelve totalmente infértil.

 
 
 
Un volcán está activo, cuando existe magma fundido en su interior.
Un volcán está activo, cuando existe magma fundido en su interior.
Foto: esmas.com
Fotogalería Videos