Está comprobado que practicar ejercicios físicos de forma regular traen beneficios enormes a la salud integral. Físicamente uno se ve y se siente mejor, emocionalmente, el ejercicio ayuda a manejar el estrés cotidiano y a relajar el cuerpo, socialmente, una persona sana se relaciona mejor con los demás. Pero realizar ejercicio físico sin tener claro para qué se hace y qué se debe hacer, no siempre aporta los resultados esperados, por lo que para obtener el máximo beneficio de la actividad física, es conveniente tener:
Conocimiento, del tipo de ejercicios que convienen a cada persona, dependiendo de su edad, condición física y de salud, necesidades corporales, cómo realizarlos, cuánto tiempo, cuántas veces y con qué frecuencia e intensidad.
Constancia. La mayoría de las personas empiezan a hacer ejercicios con mucho empeño, pero al poco tiempo los abandonan para después volver a empezar, la persistencia y el compromiso son importantes para que se logre alcanzar realmente un nivel de bienestar integral.
Progresión, para que el ejercicio sea provechoso, se debe incrementar el nivel de esfuerzo poco a poco. No se debe forzar al organismo aunque sienta que se puede aguantar más.
Regularidad, es muy recomendable seguir un horario fijo y realizar los ejercicios al menos tres veces por semana.
Alimentación, es importante una adecuada y sana alimentación, ya que combinada con un programa de ejercicios regular, tendrá los efectos esperados, tanto en su salud como en tu apariencia.
Comodidad, al hacer ejercicios se debe utilizar ropa ligera y cómoda, así como unos zapatos tenis suaves y que no aprieten los pies.
: Entusiasmo, siempre hay que pensar en el ejercicio como un distractor, relajante y una divertida actividad, que se puede realizar acompañada o de forma independiente, lo que ayuda también a organizar las ideas del día.