Dado el incremento del consumo de drogas a tempranas edades y los efectos causados, se han establecido muchos programas preventivos que son implementados en las escuelas y a través de los medios de comunicación, pero sin duda la prevención más importante proviene de las familias.
Los niños y jóvenes son el grupo de población con mayor riesgo de desarrollar adicciones, ya que en ello intervienen factores como la autoestima, los retos preadolescentes y adolescentes, la falta de identidad y de sentido de pertenencia, la facilidad con que pueden engañarlos, los fracasos frecuentes en el hogar o escuela, la desintegración familiar sobre todo si se vive durante esta etapa de la vida, la disponibilidad a las drogas, la falta de sentido a la vida o la soledad, el ocio o las malas compañías.
Entre los grupos más vulnerables a desarrollar adicciones están los niños de la calle o por el contrario los hijos de familias acomodadas, pero con muchas carencias emocionales y que padecen mucha soledad y falta de reconocimiento.
Por ello, entre las formas de prevenir las adicciones están:
- Proporcionar información adecuada, oportuna y suficiente, desde la infancia.
- Establecer adecuados vínculos de comunicación entre padres e hijos.
- Evitar que alguno de los padres consuma drogas, fume o tome bebidas alcohólicas delante de sus hijos.
- Establecer sistemas de estímulo a los logros de los hijos y de aprendizaje hacia sus errores.
- Fortalecer la capacidad de decisión y la resistencia a la presión.
- Vigilar las amistades de los hijos e hijas y conocer sus costumbres.
- Motivarlos para que tengan metas en la vida y ayudarlos para que puedan concluirlas.
- Otorgar responsabilidades familiares y vigilar su cumplimiento.
- Tomar en cuenta sus opiniones, orientar sus errores y no ejercer comparaciones entre miembros de la familia o amistades.
- Orientar adecuadamente con relación a la publicidad y a los programas transmitidos a través de medios de comunicación, fundamentalmente la televisión que tiene un gran impacto en las conductas de niños y jóvenes.
- Estar pendientes de los signos de alarma para atenderlos oportunamente.
- Denunciar a las autoridades sobre cualquier sospecha de venta o tráfico de drogas.
- Atender adecuadamente cualquier problema de adicción, en cualquiera de sus etapas de desarrollo.