Inhalantes

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

Los inhalantes crean adicción y son muy peligrosos por sus efectos inmediatos en el cerebro en donde destruyen muchas neuronas

 
Los inhalantes son sustancias depresoras del sistema nervioso central y son utilizadas como drogas, por muchas personas sobre todo de bajo nivel económico.

Son de fácil adquisición ya que se consiguen en muchos comercios sin ninguna restricción y ocasionan graves daños inmediatos e irreversibles en el Sistema Nervioso Central.

Incluyen las colas, cemento, gasolina, pegamentos, pinturas, lacas, quitaesmaltes, gas para encendedores, aerosoles, solventes, pvc, poopers, disolventes y otros que se venden con fines domésticos, industriales y para realizar diversos trabajos.

Su peligro está cuando entran en contacto con el aire y liberan diversos compuestos químicos, que al ser inhalados ocasionan daños irreversibles en el cerebro.

Los usuarios de estas sustancias como drogas, empiezan como curiosidad, por presiones de grupo o como en el caso de los niños de la calle para amortiguar el hambre y el frío.

Se clasifican bajo las categorías de:

Solventes: en las que se incluyen todos los solventes industriales o domésticos o productos que contienen solventes, incluidos los diluyentes o solventes de pintura, los desgrasadores (líquidos de lavado en seco), la gasolina y los pegamentos, así como los solventes de efectos de arte u oficina, incluidos los líquidos de corrección, líquido de marcadores de punta de fieltro y limpiadores de contactos electrónicos.

Gases: Utilizados en productos domésticos o comerciales, incluidos los encendedores de butano y los tanques de propano, aerosoles o surtidores de crema batida y gases refrigerantes. Los propelentes de aerosoles domésticos y solventes asociados en artículos tales como pinturas en aerosol, desodorante en aerosol, laca para el cabello y protectores de tela en aerosol y los gases médicos anestésicos, tales como cloroformo, halotano y óxido nitroso (gas hilarante).

Nitritos: Nitritos alifáticos, incluidos nitrito ciclohexílico, el cual está disponible al público en general; nitrito amílico, disponible sólo con receta; y nitrito butílico, que ahora es una sustancia ilegal.

Para consumirlos se utilizan trapos impregnados de la sustancia, inhalar el contenido desde una bolsa de plástico lo que acelera y agrava sus efectos, ya que al inhalar dentro de la bolsa también se “coloca” en ella bióxido de carbono o rociar directamente sobre la boca o nariz, sobre todo los aerosoles.

Sus efectos son: sensación de bienestar, habla confusa, visión borrosa, desorientación, torpeza mental, somnolencia que puede llegar al estupor y al estado de coma.

Los usuarios padecen de irritación de la conjuntiva de los ojos y vías respiratorias, lagrimeos, tos, gastritis, inhibición del apetito y dolor de cabeza.

Uno de sus principales efectos son las alucinaciones visuales, la irritabilidad, la disminución de la concentración, el bajo rendimiento y el ausentismo escolar.

Entre los daños orgánicos, se presentan fuertes trastornos gastrointestinales, náuseas, vómitos, anorexia, trastornos en los riñones y en el hígado, arritmias cardiacas, bronquitis y edemas pulmonares y conjuntivitis crónica. La muerte sobreviene por fallos cardíacos y asfixia por aspiración de vómito entre otras.

 
 
 
Los inhalantes son fáciles de conseguir y muy peligrosos para el cerebro.
Los inhalantes son fáciles de conseguir y muy peligrosos para el cerebro.
Foto: esmas.com
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