La morfina es uno de los fármacos analgésicos más potentes y es muy utilizada en enfermedades terminales graves, accidentes muy dolorosos o amputaciones
Es un medicamento controlado y casi siempre de uso hospitalario ya que su administración sin control puede ser muy peligrosa.
Uno de sus principales inconvenientes es que provoca adicción y tolerancia, ya que el consumidor requiere de su administración periódica y de dosis crecientes para tener los efectos deseados.
La morfina generalmente se presenta en forma de tabletas, solución oral o cápsulas de liberación prolongada. También puede administrarse en forma de supositorios rectales y sus dosis y administración dependen del tratamiento y criterio médico.
Entre los efectos de la morfina están: alteraciones del estado mental, con cambios en la personalidad y estado de ánimo, modificación y tolerancia al dolor que conlleva a la euforia. En ocasiones la morfina puede ocasionar cambios sensoriales en la vista o el oído, disminución en la conciencia, somnolencia, pérdida de energía, náuseas y pérdida del apetito.
En dosis fuertes ocasionan sueño y depresión respiratoria.