Adicción al juego de apuestas

 
 
 
por: Infomédica/Bertha Sola
Fuente: Cortesía
 

Adicción que pone en riesgo la calidad de vida integral, personal, familiar, laboral y social de quienes la padecen y olvidan que el juego debe ser una actividad divertida y no angustiante

 

Todas las personas hemos jugado alguna vez y apostado a ganar, incluso nos hemos enojado o molestado mucho cuando perdemos, pero algunas realmente han convertido el juego de apuesta en una obsesión tan grande que los lleva a perder propiedades, dinero en cantidades extremas y con ello su salud y tranquilidad personal, familiar y laboral y no en pocos casos la libertad por cometer algún delito y hasta la vida por medio del suicidio.

Es por ello que a principios de 1980 la Asociación Psiquiátrica Americana calificó al “juego patológico por dinero” como un “desorden en el control de los impulsos”.

Esta es una enfermedad mental crónica que afecta no solamente a quienes la padecen, sino a todos los que tienen una relación importante con la persona que la desarrolla. Aunque predomina en los hombres, los últimos años el incremento de apostadoras mujeres se ha incrementado mucho, llegando a dejar el hogar y a los hijos con tal de estar jugando.

Quizá todos conocemos a alguien que padece de esta enfermedad, pero lejos de entender que se trata de un problema de salud que puede tener solución, se maneja como una obsesión pasajera y no como enfermedad, lo que va deteriorando mucho la calidad de vida de la persona.

La vida de estas personas se centra en una mesa de juegos o escenarios de apuesta y solamente están contentos cuando están frente a ellas y lo que diferencia a los jugadores que apuestan de los que desarrollan esta enfermedad, es que en todo juego de azar quieren obtener a toda costa una ganancia económica.

Muchos son los juegos y deportes que reúnen a estas personas: carreras de caballos, de perros, Jai ALAI, mesas de juego o tragamonedas en casinos, bingo, lotería y hasta la bolsa de valores.

Pero ¿Cuál es la diferencia entre el apostador casual y el apostador patológico?

Para los primeros, la apuesta no es algo importante, sino parte de la diversión mientras que para el patológico las apuestas son una obsesión que ocupan un lugar muy importante en su mente y en sus actividades diarias.

La adicción al juego, se ha calificado así, porque entre otras cosas, se han encontrado similitudes en el funcionamiento e imágenes del cerebro entre los jugadores patológicos y las personas adictas a sustancias tóxicas. Pero también en las manifestaciones que incluyen: Inquietud o irritación al intentar detener o controlar su juego, dependencia de las apuestas para “sentirse bien”, tolerancia al exigir cada vez más para obtener los mismos resultados de satisfacción.

Un problema adicional es que por lo general los adictos al juego, también desarrollan adicción al tabaco, a las bebidas alcohólicas y a otras sustancias tóxicas e ilícitas, aumentando enormemente el riesgo hacia su salud integral.

Es necesario que antes de perderlo todo, se consulte con un médico psiquiatra que ayude a controlar el problema mental que genera esta adicción.

 
 
 
La obsesión de jugar y ganar, impide controlar la realidad.
La obsesión de jugar y ganar, impide controlar la realidad.
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