¿Cómo funciona el Sistema Inmune?

 
 
 
por: Bertha Sola Valdés
Fuente: esmas.com
 

Los principales defensores del organismo son los glóbulos blancos que destruyen microbios y agentes tóxicos

 
Cada célula tiene sus propias características, que son aceptadas y reconocidas por el resto del cuerpo, por eso cuando algún elemento extraño, llamado antígeno, llega a entrar en el cuerpo, inmediatamente desencadena una respuesta inmunológica que empieza con la producción de anticuerpos, que son los glóbulos blancos, encargados de expulsar o destruir ese elemento.

Pero la defensa no la libra uno solo de nuestros órganos, se requiere de la coordinación entre el cerebro, las glándulas, la piel, la médula ósea, docenas de hormonas y otras sustancias mensajeras y una enorme cantidad de glóbulos blancos.

Ante la entrada de cualquier elemento extraño, los glóbulos blancos realizan las siguientes actividades:

1° Los anticuerpos hacen un análisis de las características del elemento extraño.
2° Cada anticuerpo identifica uno de estos elementos, se coloca a su lado y de esta forma avisa a los fagocitos, que son glóbulos blancos que están en nuestra sangre. Los fagocitos se producen dentro de la médula ósea y los hay de dos tamaños, los más pequeños son los granulocitos y los mauyores los macrófagos, los dos se dedican a devorar elementos extraños.
3° Los fagocitos empiezan a destruir la membrana del elemento extraño y con ayuda de las enzimas los dispersan y devoran.

Cuando nuestro cuerpo es atacado por los indestructibles virus o por grandes cantidades de gérmenes, los defensores mandan sustancias mensajeras para que acudan las defensas especiales, que son los linfocitos T y los glóbulos blancos o leucocitos del sistema linfático, que al emparejarse con los agresores empiezan a reproducirse en grandes cantidades. Unos tienen la misión de destruir al enemigo y otros, los linfocitos B, transmutan para convertirse en anticuerpos.

Cuando todo está bajo control, aparecen otras células llamadas supresoras, para calmar a las defensoras, que en ocasiones empiezan a destruir células sanas. Cuando esto no puede ser controlado por los linfocitos B, se produce una reacción inmunológica o alergia.

Cuando la batalla ha sido ganada por el sistema inmunológico, los defensores registran los datos de los elementos que lo atacaron y los archivan en su memoria, por lo que ante un nuevo ataque de estos mismos gérmenes, se empiezan a producir los anticuerpos correspondientes y así combaten la enfermedad antes de que se repita.

Sin embargo el sistema inmunológico tiene sus límites y cuando los agentes agresores se reproducen en cantidades incontrolables o el sistema se debilita o pierde su capacidad inmunológica, se presentan enfermedades infecciosas, algunas de ellas muy graves y que en el transcurso de la historia han cobrado muchas vidas o dejado incapacitada a muchas personas.

 
 
 
Los glóbulos blancos o leucocitos protegen al organismo de organismos extraños.
Los glóbulos blancos o leucocitos protegen al organismo de organismos extraños.
Foto: esmas.com
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