Inmunidad pasiva y activa

 
 
 
por: Bertha Sola Valdés
Fuente: esmas.com
 

La inmunidad es la capacidad de defensa del organismo ante la presencia de agentes patógenos y puede ser pasiva o activa

 
La inmunidad es la capacidad que tiene el organismo para poder resistir al ataque de cualquier germen o sustancia peligrosa y acabar con ellos y en el organismo humano puede ser de dos formas: pasiva y activa.

La inmunidad pasiva, es una forma de protección rápida, pero de corta duración, que se adquiere durante el embarazo y se refuerza a través de la lactancia materna.

Cuando una madre se alimenta bien, descansa, no fuma, no toma, no ingiere drogas o medicinas sin control médico y no se expone a radiografías sin protección, su bebé tiene muchas más posibilidades de nacer con defensas naturales, que le llegan a través de la sangre materna.

La inmunidad pasiva también se adquiere a través de sueros o gammaglobulinas, que son sustancias que producen anticuerpos para combatir algunas enfermedades producidas por bacterias, pero que también actúan por poco tiempo.

Las gamaglobulinas proceden de sangre de un ser humano que por haber padecido cierta enfermedad, desarrolló los anticuerpos correspondientes. Su administración y control debe ser muy cuidadoso porque se tiene que buscar siempre la compatibilidad sanguínea y la salida de la sangre, que si no tiene un control adecuado, puede contener virus de otras enfermedades graves como el SIDA o la hepatitis.

La inmunidad activa se adquiere por medio de las vacunas y la protección puede durar toda la vida.

Las vacunas o antígenos son substancias que al ser introducidas al cuerpo actúan sensibilizando al organismo en tal forma que éste moviliza las defensas específicas rápidamente y se forman los anticuerpos; a esta acción se le llama resistencia específica, que es una situación adquirida en el sentido que sólo se presenta cuando el organismo se pone en contacto con un antígeno o vacuna.

Las vacunas en uso actualmente se preparan con gérmenes vivos y atenuados y otras tienen gérmenes muertos. Las que se elaboran con gérmenes vivos y atenuados, tienen mayor capacidad de producir anticuerpos.

El mejor resultado de la producción de anticuerpos se obtiene cuando la vacuna “remeda” la enfermedad, pero sin correr el riesgo de padecerla.

Existen vacunas que se administran por vía oral, como la de la polio y otras que se administran intramuscularmente por medio de inyecciones.

Su actividad empieza en el momento de inocularla o administrarla. De inmediato la sangre y el sistema linfático comienzan a producir anticuerpos, que poco a poco superan a los invasores y como se “registra” el dato del agente extraño, la persona queda inmune al ataque de esa enfermedad, así, cuando entran gérmenes vivos al organismo, inmediatamente se activan las defensas que ya estaban preparadas para ello.

 
 
 
La inmunidad pasiva se adquiere durante el embarazo y lactancia.
La inmunidad pasiva se adquiere durante el embarazo y lactancia.
Foto: esmas.com
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