Los hombres y las mujeres somos diferentes físicamente, tanto que desde muy pequeños una parte de nuestro cuerpo define nuestro sexo: los genitales, que en el hombre son el pene y los testículos y en la mujer la vulva y la vagina.
El sexo que tenemos se define desde el momento de la fecundación, el espermatozoide o célula sexual masculina contiene el cromosoma que lo determina y ahora con los adelantos de la tecnología, los papás pueden conocer el sexo de su hijo o hija casi desde los 4 meses de embarazo, por medio de un ultrasonido.
Nuestros padres elegirán nuestro nombre y seremos educados de determinada forma con el fin de que nos comportemos como “cada sociedad ha determinado” que debemos hacerlo, según nuestro sexo.
Esta forma de educación también tiene que ver con las costumbres, la religión, las tradiciones y la época que nos toco vivir, por eso muchas veces escucharás a tus padres decir que “así tienes que comportarte”, sin más ni más, te guste o no te guste y es que ellos tienen además la responsabilidad de hacer que por medio de la educación seas aceptado o aceptada en la sociedad en la que vives.
Pero si bien los hombres y mujeres somos diferentes, como seres humanos somos iguales y esto hace que tengamos las mismas necesidades y los mismos derechos a las oportunidades de educación, trabajo, alimentación, vestido, atención de nuestra salud, asignación de tareas en el hogar y trato en la sociedad, pero sobre todo al amor, a la tolerancia, al respeto de nuestro cuerpo, de nuestra edad, de nuestras ideas y decisiones y de nuestras características físicas y condiciones de salud.
Entre los derechos que cada vez más se manejan con mayor equidad e igualdad, está el de la expresión de nuestra sexualidad. La sexualidad es la forma de ser, pensar, sentir, manifestar y recibir afecto, comportarnos socialmente, pero sobre todo es la forma en que cada quién se ve a sí mismo, se percibe, siente y comporta sexualmente.
Y aquí es donde entra tu capacidad de reflexionar, tomar decisiones y controlar situaciones que pueden conducirte a problemas y fracasos o bien, a que se cumpla esta etapa de la adolescencia como debe ser: permitiendo tu desarrollo físico, disfrutando de la vida y los amigos, sin compromisos que aún no estás preparado para atender y preparando tu futuro y el proyecto de vida que sin duda tienes.