Al no acudir al médico ponen en riesgo su salud, su vida y el adecuado desarrollo del embarazo al no llevar un control, mes con mes del mismo.
Entre los síntomas más comunes encontrados en adolescentes en las que el embarazo no se atendió desde el primer momento, están la fatiga, desmayos recurrentes, mareos, depresión, irritabilidad, náuseas, vómitos, constipación, exceso de peso, urticaria, calambres, dolor de cabeza o de espalda y aumento de la frecuencia urinaria, lo que en algunos casos ocasiona la confusión del diagnóstico cuando no se hace una exploración ginecológica o la jovencita no diga que está embarazada.
Los primeros signos de un embarazo después de haber tenido relaciones sexuales, son la ausencia de la menstruación, la congestión y aumento del tamaño de las mamas, las náuseas matinales y el aumento de peso.
Como el embarazo ocasiona gran tensión emocional, es importante que las jovencitas traten de ver al doctor de forma independiente, en lo que deciden avisar a sus padres y al novio y están preparadas para enfrentar el suceso.
Un examen de orina realizado en laboratorio confirma el embarazo. Los primeros exámenes pueden ser realizados después de 7 días de la falta de periodo menstrual y se realizan mediante pruebas en casa que se consiguen en las farmacias, pero en todo caso la confirmación del diagnóstico por un médico ginecólogo y la atención médica adecuada desde el principio es fundamental.