La belleza, la “prolongación” de la juventud y el verse bien, son aspectos muy buscados tanto por mujeres como por hombres, quienes recurren a costosos tratamientos y no en pocas ocasiones a riesgosas cirugías.
El principal enemigo de la piel es el sol y se calcula que más o menos a los a los 18 años, este elemento ya ha ocasionado el 80% del daño solar de toda nuestra la vida.
El deterioro biológico natural de la piel es ocasionado por una atrofia en los tejidos blandos, la gravedad, la pérdia de tono y los movimientos normales, lo que se refleja en las arruguas, bolsas, y la marca de líneas de expresión, que se empiezan a notar en algunas personas alrededor de los 35 años.
La cirugía plástica o estética ha recorrido grandes caminos para prolongar la belleza del rostro, cosméticos, tratamientos dermatológicos y cirugías han pasado por muchos de ellos. Ahora uno de los últimos descubrimientos es el Botox® , proteína botulínica del tipo A, que permite eliminar arrugas, marcas y rasgos de expresión. que con la edad se acentúan debido a la acción de los músculos de la mímica de la cara.
La aplicación de Botox® tanto por dermatólogos como por cirujanos plásticos, permite evitar cirugías, largos tiempo en recuperación y menores costos por un tiempo determinado.
Su aplicación es mediante inyecciones con jeringas pequeñitas que se colocan en el músculo que se desea o necesita inhibir y es utilizado para corregir “patas de gallo”, líneas y arrugas en el entrecejo, con un efecto que dura entre 4 y 6 meses.
Los efectos al administrarlo son secundarios, unos minutos de enrojecimiento en el sitio de la inyección y molestias menores por la sustancia inyectada, que desaparecen antes de 72 horas.
Para aplicarlo se seleccionan los músculos y los efectos deseados y se define la cantidad a inyectar. Una recomendación es no aplicar el medicamento durante la menstruación porque en estos días, la coagulación está alterada y puede ocasionar pequeños moretones.
El Botox debe ser aplicado por médicos especialistas, dermatólogos y cirujanos plásticos certificados que sepa bien cuál es la dosis y cantidad requerida por cada persona.
También es importante que el médico lleve un control estricto de las aplicaciones, ya que cuando el Botox® se inyecta frecuentemente, las personas tienden a formar anticuerpos contra la sustancia, lo que hará que en colocaciones subsiguientes los efectos disminuyan.
En ocasiones el líquido puede ocasionar la caída del párpado o del labio, con un efecto pasajero, pero si el medicamento es mal colocado, puede ocasionar que la persona pierda la expresión de su cara.
Por eso lo recomendable es acudir con un cirujano plástico o dermatólogo certificado por la asociación de cirujanos plásticos: Esta medicamento no puede aplicarse en salones de belleza, gimnasios o spas, ya que para su aplicación se deben respetar las normas establecidas por la Secretaría de Salud.
Con relación al tiempo de aplicación, dependiendo de cada caso, se puede apliar con una distancia de entre 4 a 6 meses, según lo determine el médico, hay personas que llevan entre 7 y 8 años aplicándolo sin ninguna consecuencia para el músculo. Sin embargo no debe aplicarse sin hacer un estudio de la persona y sus características personales.
El Botox® , también se ha utilizado con todo éxito en casos de estrabismo, para corregir el músculo que permite el movimiento normal de los ojos y para solucionar problemas de hiperhidrosis, o sea el sudar en exceso, lo que además de solucionar el problema, ayuda a aumentar la autoestima y calidad de vida de quienes la padecen.