La energía es el resultado de la transformación de los hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas y es necesaria para vivir, porque gracias a ella el cuerpo crece, repone, mantiene, transporta y concentra diversas sustancias corporales, para que cada órgano realice bien sus funciones y con ello podamos desarrollar todas nuestras actividades físicas y mentales diarias.
El grupo de alimentos que proporcionan energía es el que contiene carbohidratos y está integrado por los cereales, tubérculos, azúcares y grasas.
Los requerimientos diarios de carbohidratos de cada persona están determinados por su edad, estado de salud y actividad que desempeña.
Los cereales se presentan como semillas secas de plantas gramíneas. Son ricas en almidón por lo que constituyen una fuente importante de energía y los que se consumen con mayor frecuencia son: el maíz y el trigo en todas sus presentaciones, el arroz, la avena, el amaranto y la cebada.
El maíz se consume en varias formas, como harina, elotes, tortillas, tamales, pinole, palomitas o esquites; el trigo, está presente en el pan, galletas, tortillas o pastas para sopas. Los cereales integrales son los granos enteros de los cereales y contiene un contenido elevado de aceites y cascarilla rica en fibras dietéticas.
Los tubérculos son raíces o tallos subterráneos de ciertas plantas como la papa, el camote y la yuca.
Los alimentos que contienen azúcar también proporcionan mucha energía, entre ellos están la miel, el piloncillo, la cajeta, la mermelada, el chocolate y el ate, sin embargo, estos alimentos no deben consumirse en gran cantidad porque a largo plazo pueden ocasionar problemas como la diabetes.
También las grasas aportan energía, las encontramos en los aceites vegetales, la margarina, la mantequilla y la manteca entre otros productos.