Sin duda lo que más inquieta a los padres es que el bebé llore mucho y es que el llanto es una forma que tiene para comunicarse con los demás y expresar sus necesidades, temores, incomodidades o dolores.
Cuando el llanto es persistente puede deberse a varios motivos:
- Que tenga hambre.
- Que tenga frío o mucho calor.
- Que esté incómodo y necesite cambiar de posición.
- Que esté enfermo, tenga fiebre, algo de duela o moleste.
- Que quiera pasear para observar el mundo que lo rodea.
- Que tenga necesidad de contacto físico, caricias, abrazos o jugueteos.
- Que tenga exceso de gases y esto le provoque incómodos cólicos.
- Que le esté brotando algún dientito.
Pero también a que esté acostumbrado a estar en brazos, por lo que hay que considerar colocarlo en un ambiente agradable rodeado de juguetes, música, y objetos coloridos que le llamen la atención y le permitan sentirse a gusto en su cuna.
Cuando el motivo es por esta última causa, el bebé llorará fuertemente, encogiendo sus piernitas y la forma de ayudarlo es solicitar al pediatra algún medicamento que reduzca los espasmos intestinales o aceleren el tránsito intestinal.
El exceso de gases puede deberse a muchas causas, en ocasiones, pueden deberse a una intolerancia a los alimentos que está consumiendo, sobre todo a la leche, debido a una mala absorción de la lactosa, este problema desaparece cuando se corrige la alimentación.
Para calmar al bebé cuando no se conoce la causa de su llanto se sugiere:
- Aflojar su ropita sobre todo el pañal y darle masajes suaves en su pancita, porque el llanto le incrementa los gases.
- Levantarlo un poco para que pueda "eructar" y dar golpecitos suaves en su espalda un poco arriba de su cintura.
- Acomodarlo de forma que pueda ver el ambiente que lo rodea y colocar algún juguete atractivo y de preferencia musical que estimule sus sentidos y lo entretenga.
- Revisar su cama y ropa para prevenir la presencia de algún insecto u objeto que pueda lastimarlo.
- Evitar los ruidos fuertes, hablarle con cariño y hacerle caricias.
- Revisar su boquita para ver si está brotando algún diente.
Si el llanto es persistente y se sospecha de algún problema de salud, es mejor consultar con el pediatra, ya que si bien el llanto es una de las formas de comunicación, cuando es excesivo, puede deberse a otra causa que solamente el médico pueda identificar.
No hay que olvidar poner las vacunas recomendadas en el tiempo establecido para ello, para prevenir enfermedades que pueden ser muy graves.