Circuncisión ¿sí o no?

 
 
 
por: Educación Médica Contínua S.A. de C.V./Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

Sigue siendo controvertida la discusión sobre si la circunsición es necesaria o no, pero todo tiende a que sean los padres y el pediatra los que valoren la decisión

 
La circuncisión, también llamada fimosectomía, es un procedimiento quirúrgico por medio del cual se corta el prepucio, que es la piel que cubre la cabeza del pene o glande, para dejarla al descubierto.

Si bien esta cirugía, es practicada desde tiempos muy remotos, como parte de los rituales de muchas tribus primitivas o como rito de algunas religiones como el judaísmo y el islamismo, también ha sido realizada con fines estéticos o terapéuticos, sobre todo durante las últimas décadas.

Existen varias formas para hacer una circuncisión, la más común, consiste en jalar el prepucio desde la cabeza del pene y sujetarlo con una abrazadera de plástico o metal, para después cortarlo. Por lo general se realiza el primero o segundo día después de nacer, se utiliza un anestésico local y el procedimiento dura entre 5 a 10 minutos. Solo cuando se realiza en niños o adolescentes se utiliza anestesia general.

Sin embargo, existe mucha controversia entre los beneficios o riesgos al realizar esta cirugía porque por un lado, se considera que el prepucio es un órgano natural que protege al glande evitando infecciones, por lo que no debe quitarse y también se piensa que al perder su protección natural, el glande queda expuesto al roce constante, lo que puede ocasionarle sequedad, pérdida de la sensibilidad y alteración en la lubricación natural, situaciones que podrían afectar el futuro goce sexual.

Pero también por otro lado, esta delgada capa de piel se relaciona con infecciones ocasionadas por la acumulación de esmegma una combinación entre grasa, microbios y mugre o por molestias ocasionadas por el “estiramiento” brusco durante una relación sexual, por lo que otros recomiendan quitarla.

El origen de la necesidad de realizar esta cirugía, surgió porque casi todos los recién nacidos presentan una "fimosis congénita fisiológica", que es una anomalía temporal que se corrige entre los seis meses y los tres años, cuando se dilata y desprende del glande.

Médicamente hablando, existen algunas razones para recomendar la circuncisión como: la presentación de una fimosis o parafimosis, que es la incapacidad de retraer el prepucio por su estrechez total o parcial, lo que impide que la cabeza del pene se descubra; las postitis o inflamación del prepucio, la balantitis que es una infección del pene, el reflujo vesicoureteral o las infecciones frecuentes de los riñones o de la vejiga.

Por otro lado, aunque existe evidencia de que el realizar la circuncisión puede tener efectos benéficos potenciales, como disminuir la incidencia de infecciones urinarias durante el primer año de vida, o el riesgo de cáncer de pene o cérvico uterino e inclusive la disminución del contagio de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo la infección por VIH, la Academia Americana de Pediatría revela que no hay suficiente información aún, para recomendarla de manera rutinaria en todos los niños.

En la valoración de su realización, deben también contemplarse riesgos que si bien no son para alarmarse por su pequeñísima incidencia, son inherentes a cualquier cirugía, entre ellos están las hemorragias, las infecciones o inflamaciones en el orificio de la uretra y alrededor del glande y por supuesto las consecuencias de una mala circuncisión que provoque dolor y afecte el adecuado funcionamiento del pene durante una erección.

Así que, la decisión de realizarla o no debe ser individual y se deben analizar con el pediatra las ventajas y desventajas de cada niño en particular. En todo caso, lo que sí es recomendable es enseñar a los niños a mantener una higiene adecuada entre el prepucio y el glande para evitar la acumulación de secreciones y bacterias que puedan ocasionar una infección.

Pero también es importante saber cómo cuidar el pene después de una circuncisión, fundamentalmente para evitar cualquier infección.
- Se sugiere el cambio de pañal seguido para evitar que la humedad o el excremento favorezcan el crecimiento de bacterias u hongos o impidan una rápida cicatrización.
- No tallar el pene y aplicar en el glande, un ungüento antibiótico o vaselina.
- Vigilar y revisar médicamente entre las 2 a 4 semanas después de la circuncisión o antes si se nota enrojecimiento, supuración o inflamación.

 
 
 
Sencilla pero controvertida cirugía del pene.
Sencilla pero controvertida cirugía del pene.
Foto: AP
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