Muchas enfermedades graves, crónicas y hasta mortales o incapacitantes, se están presentando con mucha mayor incidencia ahora en personas jóvenes: infartos, accidentes cerebrovasculares, obesidad, osteoporosis, diabetes, cáncer de todo tipo, hemorroides, gastritis y colitis crónicas y otras de tipo mental como las depresiones severas que conllevan al cada vez más numeroso grupo de personas que atentan contra su vida y en el que muchos lo logran.
Los hábitos, conductas y actitudes que se desarrollan durante la infancia, van a ser generalmente los que establezcan las bases de un estilo de vida, pero para que realmente tengan un efecto positivo en la salud, estos no pueden enseñarse mediante reglas o discursos sin que estén sustentados con el ejemplo.
Actualmente se habla mucho de valores, pero ¿qué son cuando uno mismo los rompe y viola ante los niños y niñas? o ¿Cuándo se está dejando la educación a los medios de comunicación o en manos de personas no adecuadas, porque no les damos el tiempo de calidad (que no es lo mismo que cantidad) que ellos necesitan? Y para ello sobran los ejemplos:
- Ellos saben que se debe comer bien para que crezcan sanos y fuertes, pero qué hacemos para acostumbrarlos a no comer tantos alimentos chatarra, grasosos o salados? Generalmente en las comidas están ausentes los mejores alimentos: cereales, verduras, frutas y agua natural, que además de ser mucho más baratos que los alimentos procesados e industrializados, contienen los nutrimentos esenciales para proteger la salud y darnos energía.
- También los niños y niñas saben que deben hacer ejercicio todos los días y de hecho, la mayoría tiene clases de algún deporte o actividad física, pero qué sucede cuando ven a sus padres, que no hacen ejercicio o no caminan las mínimas distancias que tienen en ocasiones que recorrer? Fácil saberlo, en cuanto los padres ya no los “llevan” a sus clases, se olvidan del ejercicio, y es que la tecnología moderna nos hace muy sedentarios, tanto que unido el tiempo a las largas horas de estar sentados en una oficina o vehículo, se le junta el que ahora todo está automatizado: elevadores, escaleras eléctricas, bandas, controles a remoto y en fin, todo lo que invita a que el cuerpo, se mueva lo menos posible.
- Y qué decir de tantos mensajes contra el uso y consumo de drogas y que ellos se saben de memoria, pero ¿cuántas veces ven a sus padres fumando, tomando, administrándose medicamentos sin control médico o en casos extremos, inyectándose o usando otro tipo de drogas? El tabaco es la droga que más muertes causa en el mundo, y no solamente de los que lo consumen, sino también de los niños y niñas que viven aspirando y compartiendo un aire viciado lleno de miles de sustancias adictivas y cancerígenas y este aire se lo proporcionan principalmente sus padres.
- Todos los niños y niñas saben también que el respeto a las personas, a las diferencias, a las pertenencias, es fundamental para lograr una convivencia armónica, en la familia, la escuela y la sociedad en general. Pero qué sucede cuando lo que están aprendiendo es a mentir, robar, comprar artículos pirata y más grave aún, cuando en su casa perciben y viven violencia física, verbal o psicológica? ¿Qué se puede esperar de estos niños cuando crezcan y quieran dominar los espacios, de por sí ya muy peleados y competidos, por medio de la violencia?.
- Otro aspecto fundamental es el de la responsabilidad, también ellos saben que en este momento la suya es estudiar, ayudar en casa a mantener el orden, participar en las tareas familiares y escolares. Pero cuando los padres no cumplen con sus obligaciones o no se les exige y los padres resuelven todos sus problemas o por el contrario se les asignan muchas más responsabilidades de las que les corresponden de forma inequitativa e injusta, los niños y niñas están aprendiendo que puede haber siempre alguien que haga lo que a ellos les corresponde o están siendo sometidos a situaciones de estrés que no les corresponden todavía.
La conclusión es que los hábitos saludables, se forman en la familia, con ejemplos y razones y son factores protectores que nos ayudan a vivir con una mejor calidad, en estos tiempos en que todo parece ser mucho más difícil de lograr.
La receta es sencilla, la información que tenemos ahora nos permite conocer lo que hace bien y lo que daña la salud. El desarrollarla bien, es tarea de todos y todas:
- Alimentación balanceada, saludable y completa e higiénica.
- Higiene y orden en el hogar, la escuela, el trabajo y el ambiente, para prevenir enfermedades y accidentes.
- Conductas responsables.
- Respeto a la individualidad y diferencias personales.
- Respeto a las leyes y reglas establecidas para la seguridad de todos y todas.
- NO violencia y aprender a resolver los problemas mediante el diálogo, la tolerancia y el respeto, aprendiendo a veces a ceder, otras a pactar y otras a ganar.
- Hacer ejercicio regularmente, caminar con la familia durante media hora tres veces a la semana ayuda mucho a la salud integral.
- Ser responsables en lo que a cada quien toca por hacer. Respetar el tiempo de los demás mediante la puntualidad.
Y para ponerle sabor a la vida y hacerla más agradable, sabrosa y placentera no dejar de tener sentido del humor, reír y compartir cosas agradables, establecer vínculos de comunicación efectiva y darnos el tiempo para estar juntos en familia lo más que se pueda.
Es ¿difícil? No tanto como sí lo es el atender física, emocional y económicamente una enfermedad que se puede evitar y prevenir.