El descansar y dormir bien es un factor muy importante tanto para mantener la salud integral como para lograr un buen crecimiento y desarrollo.
El sueño además ayuda a mantenerse alerta y a fortalecer la memoria, a aprender mejor y estar más atentos y a comportarse bien ya que el estar descansado evita la irritabilidad y el estrés.
Muchas veces los problemas de sueño que se padecen en la vida adulta son consecuencia de malos hábitos adquiridos desde la infancia, por lo que se debe enseñar a los niños y niñas a establecer y adoptar una rutina nocturna.
Esta rutina debe abarcar desde los preparativos que incluyen:
- De preferencia un baño calientito antes de cenar y dormir.
- Una merienda liviana, que permita hacer una buena y rápida digestión.
- Cepillarse los dientes para prevenir caries.
- Ponerse ropa cómoda y no apretada para dormir.
- Mantener la habitación en silencio y con una temperatura agradable.
- Revisar por un tiempo lo que hay alrededor de la cama para que se acostumbren a las figuras y sombras.
- Acompañar al niño o niña hasta su habitación, despedirse y salir de ella.
Cada niño es diferente y el número de horas de sueño que necesita cada uno varía, sobre todo en las etapas en que se encuentra en desarrollo y crecimiento rápido, ya que es durante la noche cuando recuperan energía y se producen hormonas del crecimiento. También es importante que durante el día tengan espacios de siesta, esta por lo general no va a interferir con el sueño nocturno a menos que se tome cuando la hora de dormir esté muy cercana.
En general, la Fundación del sueño recomienda lo siguiente:
- Entre los 0 y 2 meses de edad, un bebé debe dormir entre 15.5 y 18 horas.
- Entre los 2 y los 12 meses, debe dormir entre 14 y 15 horas diarias.
- Entre 1 y los 2 años, deben dormir en promedio 14 horas, incluyendo periodos de siesta durante el día.
- Entre los 3 y los 5 años se recomiendan 13 horas, con todo y siestas.
- Entre los 5 y los 12 años, deben dormir entre 9 y 11 horas, para poder estar atentos en la escuela y realizar todas las actividades normales como jugar, hacer deporte, comer tranquilos, etc.
Entre las sugerencias para que puedan dormir el número de horas adecuadas cada noche están:
- Mantener una hora fija para ir a la cama todas las noches. Esta hora se debe respetar de forma positiva, sin regaños ni presiones y proporcionar actividades relajantes evitando a toda costa, la televisión no se recomienda que esté dentro de la habitación de los niños, al igual que la computadora o los video juegos. También se debe evitar el jugar de manera que los niños se pongan nerviosos antes de ir a la cama, las cosquillas, contar cuentos de terror, correr o brincar, ver programas violentos o de miedo pueden ocasionar ansiedad.
- Mantener la temperatura de la habitación y la cama de forma que esté a gusto, en época de calor con ropa ligera y bien ventilada y en época de frío, con ropa de cama calientita pero ligera y sin corrientes de aire.
- Si hay alguna sombra o figura que le de miedo al niño o niña, hay que prender la luz y apagarla para que identifique la fuente y si el temor es grande, hay que eliminar el artículo o lo que esté causando la figura indeseada.
- Siempre hay que hablar de la delicia del sueño y establecer relaciones positivas hacia él. Si bien la ayuda de los padres para establece confianza es muy importante, no debe ser necesaria para que el niño se duerma, es mejor que lo hagan por sí mismos. Cuando el niño o niña despierten en la noche, no siempre es bueno que los padres acudan, a menos que se tenga que atender un problema de salud o de pesadillas intensas.
- Si un niño se despierta en la noche, no se debe prender la luz, la televisión o contar un cuento, ya que se puede favorecer el que no pueda dormirse de nuevo.
- Siempre que el niño o niña sientan temor por algo, hay que tomarlos en cuenta y explicarles bien que no hay motivo para sentirse así, el despertar en la noche de vez en cuando es normal y no debe ser motivo de regaño o pleito. Tampoco es bueno acostumbrar a los niños a pasarse a la cama de los padres todas las noches.
- Acomódelos bien y sin riesgos. Los bebés deben dormir boca arriba para evitar el Síndrome Infantil de Muerte Súbita o Repentina, no deben dormir en sofás, con almohadas, cobijas pesadas, colchones blandos o entre los padres.
- No debe acostumbrarlos a dormir en brazos y después ponerlos en la cama.