Higiene bucal

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

La mayoría de las enfermedades bucales, son ocasionadas por microorganismos

 
Estos microorganismos: bacterias, virus u hongos, necesitan de ciertas condiciones ambientales para poder desarrollarse y ocasionar enfermedades.

Muchos de los factores que favorecen su desarrollo, tienen que ver con nuestros hábitos y estilo de vida, entre ellos se encuentran la falta de cuidado e higiene bucal y el tipo de alimentación.

El hábito de la higiene bucal debe empezar desde que al bebé le brota su primer diente, para hacerlo una costumbre saludable, que le permita al niño como parte de su rutina de alimentación, cepillar bien los dientes después de cada comida y antes de acostarse, lo que al principio es responsabilidad de los padres.

Pero no solamente se tiene que desarrollar el hábito del cepillado dental, sino la forma en que este debe hacerse para que sea efectivo.

El elemento indispensable para la higiene de los dientes es el cepillo dental, que debe ser apropiado para cada necesidad, por ellos se encuentran ahora diversos tipos de cepillo. Para que cepille bien, debe estar en buenas condiciones, para lo cual es indispensable cambiarlo mínimo cada 6 meses o cuando se note que sus cerdas ya no están fuertes y parejas.

Un buen cepillado requiere de varias cepilladas. Los dientes deben ser cepillados de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba dependiendo del maxilar que sea, esto es importante porque permite el masaje y “vaciado”, de la encía, en caso de que algún alimento se haya incrustado en ella. El tallado horizontal no es recomendable porque además de no limpiar correctamente, lastima y desgasta la encía.

El cepillado debe hacerse en las dos caras la externa e interna de los dientes, de la misma forma.

Las muelas deben cepillarse en forma circular, tratando de que las cerdas del cepillo, penetren en cada cavidad.

Es necesario utilizar buena cantidad de pasta dental, que contenga fluor, para después enjuagar varias veces con fuerza escupiendo los restos del lavado. Algunas personas suelen utilizar enjuagues bucales que protegen de forma adicional.

Una higiene más profunda y completa, también requiere del hilo dental, que permite remover y sacar los gérmenes y partículas de comida que quedan entre los dientes, en sitios en donde los cepillos no pueden penetrar bien.

Para no lastimar la encía, se debe introducir el hilo entre los dientes muy suavemente, y presionar hacia un lado y otro de ambos dientes.

El hilo dental debe ser utilizado por lo menos una vez al día, de preferencia antes de acostarse y en personas mayores de 8 años.

 
 
 
La higiene bucal: cepillado, enjuague, hilo dental y limpieza profesional.
La higiene bucal: cepillado, enjuague, hilo dental y limpieza profesional.
Foto: Agencias
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