El mariscal de campo de los Acereros de Pittsburgh, Terry Bradshaw, lanzó 318 yardas y cuatro pases de anotación para llevar a su equipo a vencer a los Vaqueros de Dallas por 35-31 y convertirse en la primera escuadra en ganar tres veces el Súper Tazón. Este fue el primer duelo de revancha en el "Juego Grande" y curiosamente se jugó en el mismo escenario del la edición X: el Orange Bowl de Miami, que en el ST XIII, ya lucía césped natural.
El entrenador Chuck Noll fue el primero en levantar tres trofeos Lombardi y dos fuerona a expensas de la escuadra de la "estrella solitaria".
Por parte de los texanos, Roger Staubach consiguió los mismos intentos y completos que Bradshaw, pero con tres anotaciones y una intercepción, y 228 yardas. El corredor Tony Dorsett tuvo una gran actuación con 96 yardas por tierra y 44 por aire.
El partido fue emocionante desde el primer cuarto, la ventaja fue de ambos equipos en varias ocasiones, pero al final, cuando el reloj marcaba cero, la ventaja era para los de negro y amarillo y el triunfo también se fue de su lado.
Clave fue el pase que el veterano ala cerrada de los Vaqueros, Jackie Smith, no pudo atrapar en la zona de anotación, cuando se encontraba totalmente solo durante el tercer cuarto. Dallas tuvo que conformarse con un gol de campo en lugar de marcar un touchdown y, al final del partido, ese fue el margen de la derrota: cuatro puntos.
Pittsburgh anotó dos veces en tan sólo 19 segundos, durante el cuarto periodo, con carrera de 22 yardas de Franco Harris y recepción de 18 yardas de Lynn Swann, en la siguiente jugada después de que el liniero defensivo Randy White se vio sorprendido en patada de salida y perdió el ovoide. La "Cortina de Acero" se alejó 35-17.
Staubach trató de realizar uno de sus milagrosos regresos y dirigió dos ofensivas hasta las diagonales en los últimos dos minutos y medio, pero los Acereros recuperaron una segunda "patada corta" y pudieron cantar victoria sólo hasta que restaban 17 segundos en el reloj.
Los cuatro pases de anotación de Bradshaw y sus 318 yardas fueron marcas personales y de Super Bowl; fue indiscutible su nominación como el Jugador Más Valioso.
El pateador mexicano de Dallas, Rafael Septién, consiguió siete puntos con un gol de campo de 27 yardas en el tercer cuarto y cuatro puntos extras convertidos.