El primer Super Bowl jugado en el norte dejó como resultado la primera coronación de los 49’s de San Francisco, que vencieron a los Bengalíes de Cincinnati por 26-21, en el Silver Dome de Pontiac, Michigan. El mariscal de campo Joe Montana tuvo números muy discretos al finalizar con 14 pases completos de 22 enviados para 157 yardas y una conexión de anotación, pero la labor más importante del egresado de Notre Dame, fue ser el alma del equipo y saber comandarla para llevarse el triunfo, lo que le valió la distinción del Jugador Más Valioso.
El equipo dirigido por Bill Walsh se llevó la ventaja al descanso gracias a Montana, quien acarreo el ovoide una yarda para siete puntos y lanzó un pase de anotación de 11 para siete unidades más. El pateador Ray Wersching concretó dos goles de campo, de 22 y 26 yardas para poner el 20-0.
La segunda mitad fue para los Bengalíes, que anotaron 14 puntos sin contestación gracias a una escapada de cinco yardas del quarterback Ken Anderson, quien además se conectó en las diagonales con el ala cerrado Dan Ros para ponerse sólo a seis puntos.
Wersching conectó otros dos goles de campo (40 y 23 yardas) para ampliar la ventaja a 12 puntos y aunque los felinos volvieron a anotar vía Anderson-Ross no fue suficiente para conquistar la gloria de un campeonato.
Fue la primera ocasión en un Súper Domingo que el equipo perdedor consigue más yardas totales que el ganador, pues los Bengalíes lograron 356 por 275 de los "gambusinos".