Los Raiders de Los Ángeles dominaron desde un principio a la escuadra de los Pieles Rojas en el Super Bowl XVIII y consiguieron una de las victorias más amplias en la historia de este deporte, al ganar 38-9, superando el triunfo de Green Bay sobre los Jefes por 35-10, en la primera edición del "Súper Domingo". Los "malosos" tomaron la ventaja de 7-0 cuando Dan Jensen bloqueó el despeje de Jeff Hayes, el cual se recuperó dentro de la zona de anotación. Con nueve minutos para finalizar el segundo cuarto, Jim Plunkett conectó un pase de 12 yardas con Cliff Branch para poner la pizarra 14-0.
Washington intentó reaccionar y se acercó con un gol de campo de 24 yardas de Mark Moseley, pero antes de finalizar la primera mitad Joe Theisman fue interceptado en la yarda cinco de su territorio por Jack Squirek, quien no tuvo problemas para llegar a las diagonales y mandar el partido al descanso con ventaja para los Raiders de 21-3.
En el tercer cuarto, Marcus Allen, quien consiguió un nuevo récord en un Super Bowl, al correr para 191 yardas en 20 acarreos, amplió la ventaja para los de negro y plata a 35-9, con una carrera de 74 yardas para anotación. Con este acarreo Allen borró la marca anterior de Tom Matte, de Baltimore, quien había logrado una de 54 en el Súper Tazón III.
Al término del partido, Allen fue nombrado el Jugador Más Valioso del partido. Esta victoria elevó a 8-1 el récord de Tom Flores en partidos de postemporada, incluyendo el triunfo de 27-10 sobre Filadelfia en el Super Bowl XV.