Los Osos de Chicago, campeones de la Conferencia Nacional, buscaban su primer título desde 1963 (cuatro años antes de la era de los Súper Tazones) y lo consiguieron de forma espectacular. La escuadra de Mike Ditka derrotó por 46-10 a los Patriotas de Nueva Inglaterra, al conseguir la mayor cantidad de puntos anotados en un Super Bowl, hasta entonces. La defensiva de Chicago, considerada la mejor de la liga en ese año, empató la marca de más capturas (7) y limitó a los Patriotas a sólo siete yardas por tierra, la peor actuación de un equipo en un compromiso de esta categoría.
Nueva Inglaterra tomó la ventaja de 3-0, con un gol de campo de 36 yardas de Tony Franklin, cuando apenas se había jugado un minuto. La anotación más rápida en la historia de los Súper Tazones, luego de un balón suelto de Larry McGrew, en la yarda 19 de los Osos.
Pero fue lo único que pudieron celebrar los Patriotas, ya que Chicago terminó la primera mitad con el marcador 23- 3 a su favor. Los Osos tenían 236 yardas totales, mientras que Nueva Inglaterra tenía menos 19.