HOUSTON, Estados Unidos, ene. 25, 2004.- El viaje de los Patriotas de Nueva Inglaterra empezó con demora. Los campeones de la Conferencia Americana llegaron a Houston con una hora de retraso este domingo, aunque nadie parece saber por qué.
Bill Belichick, entrenador de Nueva Inglaterra, no estaba siquiera al tanto de que el equipo no había llegado a tiempo.
"Me dicen que ustedes han estado esperándonos por un buen rato", dijo Belichick a reporteros en la primera conferencia de prensa de la semana del Super Bowl. "¿Cuánto, un minuto, cinco minutos?"
Cuando se le dijo que eran 60 minutos, Belichnik se encogió de hombres y dijo que no podía explicar lo sucedido. "No me había dado cuenta", admitió.
Generalmente, a los entrenadores en la NFL no les gusta nada que se les cambie el calendario, planeado hasta el último detalle. Pero el domingo no estaba reservado para ninguna otra cosa que viajar desde el helado nordeste al cálido Houston.
El rival de Nueva Inglaterra el domingo próximo, las Panteras de Carolina, salieron de Charlotte en medio de una tormenta helada y se reunían más tarde con la prensa.
Antes de despegar, se desviaron brevemente para saludar a 10 mil fanáticos que les despidieron en una concentración en el centro de Charlotte. Los cinco autobuses de la caravana de las Panteras tomaron 25 minutos para recorrer las principales calles de la ciudad, festejados con música y banderas por la jubilosa muchedumbre.
Pero las Panteras dijeron que no iban a dejar que las festividades les distrajeran.
"Pienso que los muchachos saben que éste es un viaje de trabajo", dijo John Fox antes de abordar el avión rumbo a Houston. "Vamos allá con un sólo objetivo. Uno no va a celebrar el Super Bowl durante el Super Bowl. Eso se hace después".