BOSTON, Estados Unidos, feb. 3, 2004.- Boston se paralizó este martes para recibir a los Patriotas de Nueva Inglaterra, que el domingo se proclamaron campeones de la XXXVIII edición del Super Bowl. Un millón de personas se amontonaron en las calles del centro de la ciudad, dejando escuelas y oficinas vacías, para saludar a sus héroes.
Bajo un amplio despliegue policial, los jugadores llegaron en una especie de coches-tranvía que lentamente recorrieron las calles hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento, donde les esperaba el Alcalde,Tomás Menino.
Su llegada fue anunciaba en cada esquina por los gritos de los seguidores que recibían los 11 vehículos motorizados que rodeaban a los coches de los jugadores.
Tom Brady, estrella del equipo, fue el jugador más ovacionado, desfilando en el primer coche de la procesión junto a su familia y el entrenador del equipo, Bill Belichick. Los gritos de euforia se apoderaban de la multitud cada vez que el jugador alzaba la copa de la victoria.
Los seguidores, la mayoría adolescentes, tuvieron que soportar el intenso frío, para poder celebrar la segunda victoria de los Patriotas de Nueva Inglaterra en tres años.
Con la cara pintada con los colores de su equipo, sombreros de vaquero o vestimenta de época colonial, los aficionados tocaron trompetas y escalaron semáforos y estatuas para poder ver el desfile.
John McCoy, de 18 años, dijo que llegó a la plaza del ayuntamiento a las 8 de la mañana para lograr un buen sitio. "Ni siquiera siento el frío," dijo McCoy, que había llegado con sus compañeros de clase, "la emoción que sentimos flota en el aire."
A pesar de las temperaturas bajo cero, algunos seguidores llegaron a pasar la noche en tiendas de campaña en la plaza del ayuntamiento para reservarse un sitio en la celebración.
Las camisetas y gorras del equipo se vendían como rosquillas en cada esquina, al igual que los "perritos calientes" y los refrescos de los puestos ambulantes. "Solo llevo aquí una hora y ya he ganado 200 dólares vendiendo camisetas," dijo Mattew Wolberton, un estudiante de 27 años que vendía las prendas detrás de una mesa en una parada de metro.
"Espero ganar más dinero esta tarde, cuando la gente empiece a marcharse y vengan a coger el tren."
Las calles de media ciudad fueron cerradas al tráfico para dar paso al desfile, que tardó dos horas en llegar a la plaza del ayuntamiento.
El alcalde de la ciudad, Tomas Menino, ya había anunciado un gran despliegue policial con motivo del desfile, debido a la violencia que rodeó las celebraciones de la victoria justo después del partido, donde un hombre murió y varios coches y comercios fueron incendiados.