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ESCOLARIDAD:
Estudió hasta la preparatoria en su Ciudad natal: Nogales.
Cuando se fue a entrenar a la Universidad Autónoma de Ciudad
Juárez estudió ingeniería un semestre, sin
embargo, al poco tiempo se decidió por Hermosillo como su
sede de entrenamientos, así que esa inquietud por la ingeniería
no prosperó. En la Universidad de Hermosillo estudió
también un semestre, pero en Ciencias de la Comunicación,
sin embargo, no pudo continuar ya que fue en esa época cuando
tomó la determinación de dedicarse de lleno al atletismo.
MADRE: Ana María Espinoza, ama de casa, tenía
21 años cuando nació Gaby. La señora Ana Maria
dice que desde que Ana es "famosa"su vida cambió
considerablemente. Cuenta que gustosa, se ha convertido en secretaria
y recepcionista de su hija, ya que atiende llamadas telefónicas,
sobre todo de diferentes medios de comunicación que le hablan
para pedir información acerca de la carrera deportiva y aspectos
familiares de Ana Gabriela. De su hija, le impacta la manera en
que se desenvuelve cuando la entrevistan porque dice: "siempre
tiene una respuesta inmediata a toda pregunta". Agradece poder
viajar y conocer lugares y gente que nunca se hubiera imaginado.
Y es que cuando puede, Ana la lleva a los lugares donde va a competir,
como fue el caso de los Juegos Panamericanos de Winnipeg99,
donde vivió al lado de su hija uno de los momentos más
emotivos, cuando Ana Guevara ganó la medalla de oro en los
400 metros planos.
PADRE: César Octavio Guevara, dueño en Hermosillo
de un negocio de central de alarmas, tenía 24 años
cuando nació Gaby, de quien destaca que desde pequeña
fue extremadamente independiente. Recuerda que cuando ingresó
a la primaria, la llevó el primer día a la escuela,
sin embargo, al tercer día la niña le pidió
que no la acompañara más, porque ella podía
llegar sola al colegio. A pesar de que ni él ni su esposa
influyeron en Ana para que se dedicara al deporte, siempre la apoyaron
en lo que ella quiso practicar; le permitieron que de niña
se fuera sola a entrenar básquetbol, o se trasladara de un
lugar a otro a bordo de su bicicleta. También la apoyaron
cuando Ana Gabriela necesitó dinero para viajar o para comprar
sus uniformes de básquetbol cuando practicaba ese deporte.
Fueron entonces sus padres los que la ayudaron a conseguir patrocinadores.
Hoy, debido a las actividades y compromisos de Ana, casi no la ven,
ya que padres y hermanos viven en Nogales y Ana en Hermosillo. Cuando
la nostalgia es grande, sus padres se consuelan viendo videos de
competencias y entrevistas, de la mayor de sus cinco hijos.
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