ENTRENAMIENTOS:
Bajo la batuta de Raúl Barreda, Ana entrena en la pista
de atletismo del estadio de futbol Héroe de Nacozari,
en Hermosillo, Sonora. Esporádicamente realiza entrenamientos
de altura en la Ciudad de México en el CDOM (Centro Deportivo
Olímpico Mexicano), o en el Estado de México en
Toluca.
Sus entrenamientos son de lunes a sábado dos veces al
día: Lunes, jueves y sábado hace resistencia (repeticiones
de 1000, 600 y 500 metros), por la tarde realiza ejercicios
de fortalecimiento como lanzamientos con balones medicinales,
también hace lagartijas, multisaltos y media hora de
resistencia aeróbica. Martes y jueves; velocidad (repeticiones
de 50, 70, 100, y 150 metros) y pesas, en su 100% levanta 140
kilos en media sentadilla. Miércoles descanso activo
con ejercicios de calentamiento y elasticidad. Domingos: descanso
absoluto.
PROBLEMAS FÍSICOS: Puede presumir de no sufrir
constantes lesiones, desde que se inició en el atletismo
no ha tenido que parar o descansar debido a ello, por lo tanto,
tampoco ha sufrido intervenciones quirúrgicas para aliviar
algún mal físico provocado por la práctica
del deporte.
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PLAN
DE TRABAJO: El objetivo inmediato, tanto de Ana Guevara
como de su entrenador Raúl Barreda, era romper este año
(2000) la barrera de los 50 segundos, una meta que finalmente
lograron el pasado 1o. de julio en el Gran Premio de Atletismo
del IMSS, con 49.70. Este registro le daría la posiblidad
de clasificar a la final de los Juegos Olímpicos de Sydney
en los 400 metros, que para el atletismo de nuestro país
significaría un resultado nunca antes logrado por velocista
mexicana alguna. Otro objetivo más ambicioso de esta
dupla, que se integró en 1996, es que Ana rompa el récord
mundial de los 800 metros, que posee, desde el 26 de julio de
1983, la checa Jarmila Kratochvilova, de 1 minuto, 53 segundos,
28 centésimas.
Aunque el anhelo más grande, tanto de Ana Guevara como
de Raúl Barreda, es ganar una medalla olímpica
en Atenas 2004, y para ello, su entrenador ha trazado un plan
a nueve años, tiempo en el que debe adquirir fuerza y
velocidad, además de encarar un exhaustivo y exigente
programa de preparación y competencias en 400 metros
a lo largo de siete años, de los que ya llevan cuatro
y el ascenso de la velocista sonorense ha sido meteórico.
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