|
Desafortunadamente hubo varias cosas que no me permitieron llegar en un buen momento para competir, en este tipo de competencia que sólo se realiza cada cuatro años, uno tiene que llegar en el mejor momento de su vida. Lo más importante, obviamente, son los entrenamientos, una excelente preparación mental y un gran deseo de competir, de estar en la línea para solamente escuchar el disparo de salida y así poder sacar todos los años de trabajo y dedicación en los entrenamientos.
El haber trabajado por muchos años, dejando a la familia y a los amigos por mucho tiempo, hacer muchas cosas a un lado, haber obtenido medallas de todos los eventos internacionales, ser el único mexicano en ganar dos medallas mundiales que, sinceramente, me daban una gran confianza para hacer una buena competencia y todo esto por un máximo objetivo que es una medalla olímpica.
Mi decimosegundo lugar me deja un amargo sabor de boca, como mucha gente, no esperaba este lugar, pero el deporte es así, cuando uno tiene triunfos, todo se ve muy bonito, se disfruta todo al máximo. Afortunada o desafortunadamente yo he tenido varios tropiezos en mi carrera deportiva, pero he salido adelante, esos tropiezos me han fortalecido el carácter, me ayudan a ver el deporte como es, con victorias con sabor a miel y con derrotas con un sabor amargo, pero siempre me quedo con la tranquilidad que hice todo lo que podía hacer en ese momento.
Aunque, sinceramente, este resultado es el que más he sentido, ya que tenía la certeza de hacer una mejor actuación en mis terceros Juegos Olímpicos, pero no fue así, yo me repito mucho esta frase: lo bueno del pasado es que ha pasado, ahora me queda ver hacia delante, ya que he decidido ponerle más ganas a mis entrenamientos porque solamente quedan cuatro años para los próximos Juegos Olímpicos en Atenas y el tiempo se va volando. No quiero quedarme con las ganas de saborear un triunfo olímpico, así que habrá Daniel García para rato.
|