Del compañerismo a la amistad

Por Denisse López
Exclusivo para Esmas.com

 

¡Hola de nuevo amigos! En esta ocasión quiero compartir con ustedes la maravillosa oportunidad que te da el deporte para encontrar amigos. Titulé esta columna “Del compañerismo a la amistad” porque en estos Juegos Olímpicos Sydney 2000, más que en otros, comprendí su verdadero significado.
Un deportista de alto rendimiento pocas veces tiene la oportunidad de contar con verdaderos amigos o, por llamarlo de otra manera, amigos íntimos, de esos a los que puedes contarles tus broncas, tus sueños, tus frustraciones y que no solamente te escuchen, sino que entiendan lo que sientes y lo que piensas; y esto se debe principalmente a que, regularmente, si no estás entrenando, te encuentras fuera del país en alguna competencia. Algunos, como yo, tenemos la oportunidad de estudiar y esto nos facilita un poco más la búsqueda de una verdadera amistad.
En este momento, uno que otro estará pensando que soy una exagerada, pero en realidad, sucede. Cualquier deportista de alto rendimiento que conozcas te lo dirá. Dicen que de lo bueno poco y estoy totalmente de acuerdo. Me refiero a que lo importante no es tener muchos amigos, sino pocos, pero de forma ideal, una amistad que enriquezca a ambas partes y perdure a través del tiempo.
He tratado de hacerles una pequeña introducción para contarles una historia ocurrida en los pasados Juegos Olímpicos de Sydney 2000. La primera parte de la Delegación Mexicana llegó el día 4 de septiembre a la Ciudad de Sydney. Nuestro hogar temporal se denomina Villa Olímpica. La primera tarea al llegar a un nuevo hogar, como en cualquier parte del mundo, es conocer a los vecinos y ponerse a su disposición para lo que se ofrezca.
En fin, ya establecida en mi departamento, conocí a mi compañera de cuarto, Belém. Es una muchachita de carácter fuerte y que a primera impresión (no solamente mía), parecía que era de armas tomar, lo que a decir verdad me tenía un poco preocupada.
Antes de continuar, quiero hacer énfasis en la importancia de tu compañero de cuarto dentro de tu desarrollo en los Juegos, entre otras cosas. Los días de competencia de ambos, así como horarios, y en ocasiones lugares de competencia, deberán ser similares para no interrumpir los tiempos dedicados al descanso y relajación del atleta.
Así pues, transcurrió el primer día y llegó la noche. La primera noche fue muy curiosa. Ya algunos de ustedes sabrán de mi predilección por Snoopy. Bien, pues yo tengo uno que es mi mascota de la suerte y lo llevo conmigo siempre. Va al gimnasio, de viaje, de competencia, de paseo y duerme conmigo también. Es un viajero incansable y compañero solidario y sobra decir que lo quiero mucho.
Lo increíble fue que esta primera noche, como siempre, me dispuse a descansar, no sin antes acomodar a mi lado a mi querido Snoopy. Grande fue nuestra sorpresa al despertar la mañana siguiente: el “perro”, como lo llamó Belém con un poco de menosprecio, ¡amaneció “milagrosamente” en sus brazos! Haciendo memoria e intrigadas por el hecho, nos dimos cuenta que, realmente (como aseguraban nuestras madres) éramos sonámbulas y atribuimos, a este “pequeño” detalle, el cambio de cama de mi Snoopy. Esto fue una hermosa forma de iniciar una amistad.
De ahí en adelante las cosas marcharon muy bien, nos apoyamos en las buenas y en las no tan buenas, reímos y lloramos e hicimos muchas amigas lindas y conocimos juntas grandes historias, y eso nos hizo comprender lo especiales que somos como seres humanos. Arreglamos el deporte mexicano, abogamos por la honestidad de la competencia, por el esfuerzo de cada uno de los deportistas mexicanos que estábamos ahí y sus resultados; en fin, formamos un verdadero equipo e iniciamos una linda amistad.
Las historias de los atletas del alto rendimiento son fabulosas. Escuchar cada una de ellas es como estar en una sala de cine y disfrutar de una buena película. Compartir esta historia con alguien que sabe lo que significa, que ha pasado cosas similares a las tuyas y que las vive y siente de igual forma, te hace sentir comprendido y al mismo tiempo motivado. Creo que el objetivo fundamental de la interacción entre deportistas es ése, la comunicación y enriquecimiento de vidas, y en esta ocasión las cosas no pudieron darse mejor.
Un saludote a Belém Guerrero y Ziranda Madrigal (Ciclismo), Adriana Ángeles (Judo), Lourdes Montoya y Sofía Soberanes (Remo), Mónica del Real, Águeda Pérez y Víctor Estrada (Tae Kwon Do), Hilda Gaxiola y Teresa Galindo (Voleibol de playa), por supuesto Cristian Bejarano, Francisco Bojado, César Morales, Daniel Ponce, Liborio Romero y José Luis Zertuche (Boxeo); todos ellos parte de una de las mejores delegaciones mexicanas en Juegos Olímpicos. Y una enorme porra a todos por su esfuerzo y trabajo por México. ¡Felicidades!
Con cariño, su amiga Denisse. Hasta la próxima

 

 
 
 
 

Otras Notas

Partida a España: Reflexiones.

Hola!