Cuba perdió el invicto, pero lucha por la corona olímpica

El rey del béisbol olímpico todavía no muere, pero es cierto que Cuba se tambalea tras la humillante derrota que le impuso Holanda, que terminó así con el aura de invencibles de los caribeños.


Sidney,Australia
21 de septiembre del 2000
(AFP).- El rey del béisbol olímpico todavía no muere, pero es cierto que Cuba se tambalea tras la humillante derrota que le impuso Holanda, 4-2 en los Juegos de Sidney 2000, que terminó así con el aura de invencibles de los caribeños, construida con 21 victorias olímpicas consecutivas.

Los cubanos llegaron a Sidney como los favoritos indiscutibles, con una participación olímpica inmaculada, pero además el honor de tener en sus vitrinas 22 campeonatos mundiales de pelota, así como inumerables trofeos de distintas competiciones internacionales.

Antes de arrancar el torneo, el presidente del Instituto Nacional del Deporte de Cuba, Humberto Rodríguez, pronosticó que los beisbolistas ganarían oro, a pesar de la dura competencia que iba a representar Estados Unidos. Nunca imaginó que la 'Cenicienta' Holanda sería la autora del gran campanazo del torneo.

Todo quedó en el pasado, desde las catacumbas del béisbo,l la modesta Holanda se agigantó y venció a unos monarcas ensombrecidos, que arrastraban en cada jugada el fantasma de la derrota. Fue la primera victoria de los europeos en once duelos con los antillanos.

Dolido por el naufragio, ocurrido el miércoles, el veterano capitán del escuadrón caribeño, Antonio Pacheco, advirtió: "no venimos a ganar el torneo como invictos. Todavía vamos a ser campeones olímpicos", pero el tropiezo ante los europeos sembró angustia entre los monarcas de Barcelona y Atlanta.

Los peloteros asumieron en conjunto el trago amargo, no hubo reproches para nadie, quizá en privado pensaron que los bateadores fallaron a la hora buena,que se entregaban a lanzamientos que auguraban el out.

El manager Servio Borges, como es su costumbre, no habló de la derrota, con el rostro severo se


Los cubanos buscan retomar la confianza.Reuters

sumergió en sus pensamientos, quizá en el más molesto: la forma en que lo sorprendió la serpentina holandesa, primero con velocidad y luego, para cerrar el partido, con bolas lentas.

Cronistas de la pelota cubana comentaban que el timonel se equivocó en varias decisiones, como la de mantener a Orestes Kindelán en la primera y no ponerlo como designado, para tener más poder al bate o la salida de Luis Ulacia.

La derrota "dolió, como duele cualquier revés", dijo Pachecho, quizá en referencia a que en el torneo de los Juegos Panamericanos de Winnipeg, los estadounidenses vencieron en las preliminares a los cubanos, que al final se llevaron el oro.

Los cubanos tienen ahora marca de 3-1 en ganados y perdidos, fruto de una aplastante paliza de 16x0 sobre Sudáfrica, el 13x5 impuesto a Italia y la apretada victoria de 6x5 sobre Corea del Sur, así como la derrota ante Holanda.

Sus próximos enemigos son de cuidado, el viernes está programado el choque ante Australia, que con marca de 2-2 tiene la imperiosa necesidad de ganar. Cuba, antes favorita indiscutible, tiene ahora un margen estrecho de ventaja.

La noche del viernes se dará el choque que es calificado como "final adelantada": Estados Unidos-Cuba, y el pronóstico ha girado 180 grados, pues los antillanos eran vistos como los indiscutibles favoritos antes de la caída frente a los holandeses y ahora lo son los estadounidenses, que van de 4-0, para después enfrentar a los poderosos japoneses, que con marca de 3-1, aspiran a las semifinales.

Cuba juega a partir de ahora partidos de vida o muerte, pues más allá de que sus hombres consigan avanzar en el torneo tienen una deuda con sus aficionados, sobre todo los de la isla, la humillante derrota ante Holanda.
   
 

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