Cae otra esperanza de México
Por: Rosaura Loyola / Enviada especial“Se perdió una batalla, no la guerra” fue la expresión de Zertuche, quien se convirtió en el cuarto boxeador mexicano que queda fuera de la justa olímpica.
Sidney, Australia
23 de septiembre del 2000
(EsMas.com).-
Cerca de cinco mil espectadores presenciaban la severa paliza de la que Zertuche era víctima.
Más de 14 puntos de diferencia tenía el robusto pugilista rumano sobre el guanajuatense cuando se paró la pelea.
Al término de la misma, Zertuche se llevó las manos al rostro y se agachó, segundos después, su entrenador Vicente Torres le quitó el casco y los guantes. Tras dar a conocer oficialmente al ganador, Zertuche bajó del cuadrilátero sosegadamente.
“Yo quería avanzar más, ya que esta pelea era muy importante para mí, ni modo, no se pudo avanzar, nos salió un león y hay que aprender de eso”, decía visiblemente calmado, pero ante todo resignado, pues la superioridad del rival fue patente.
José Luis Zertuche es uno de los tantos deportistas que han hecho su carrera a base de mucho esfuerzo. Las carencias que sufrió cuando era niño y los golpes que le ha dejado la vida misma, más que los propios encordados, han enseñado al peleador de 71 kilogramos que nunca debe darse por vencido antes de iniciar la verdadera batalla.
“Yo sufrí mucho cuando era niño, no conocí a mi papá y mi madre siempre nos dejaba con una tía todo el día para irse a trabajar”, confesó a EsMas.com el boxeador horas antes de iniciar el combate.
“¿Sabes como
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Aún quedan dos. Foto EsMas.com
me empecé en esto?...fue chistoso”, dijo bromista, “yo vendía elotes allá en mi pueblo y un día, repartiendo en las rancherías, me di cuenta de que habían puesto un ring sólo como diversión, entonces me subí para ver si la hacía y ahí gané mi primera pelea”; su rostro denotaba un gesto de melancolía al recordar sus inicios.
“Por todo lo que sufrimos sé que, si llego a ganar, el triunfo se lo dedicaré a mi madre y a mi esposa, con quien tengo diez años casado”, comentaba Zertuche, aún con la confianza y el sueño de seguir adelante.
Pero el sueño fue abruptamente interrumpido cuando sonó la campana del primer episodio y José Luis comenzó a sentir uno a uno los duros golpes del campeón mundial Marin Simion, quien además es sub-campeón olímpico.
“¿Qué le puedo decir?...Yo creo que me preparé todo el tiempo para algo mucho mejor pero no se dieron las cosas, siento que les fallé pero yo creo que mi familia sabrá comprender y me sabrán perdonar”, y los ojos se le llenaron de lágrimas.
“No hay excusa, no importa si estaba más fuerte o no, de todas formas yo no lo iba a cargar, yo soy de las personas que no les importa eso”, aseguró en tanto se ponía una toalla sobre sus hombros y se dirigía hacia los vestidores.
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