Brasil sigue imparable
El equipo de Brasil se mantiene invicto, mientras que España está a punto de ser eliminada con su tercer partido perdido.
Sidney, Australia
23 de septiembre del 2000
(Agencias).-
España trató de rebelarse contra un destino que le pronostica despedirse del torneo masculino.
El marcador final fue de 3 sets a uno, ganando Brasil y con lo cual aseguró su paso al siguiente paso de las competencias.
Con su mejor partido de la competencia, España jugó ante una selección brasileña que le privó de su penúltima oportunidad de acceder a los cuartos de final.
El equipo español volvió a ser el de siempre. Estuvo lejos de ofrecer la decepcionante imagen de su encuentro ante Australia.
Aunque su juego no llegó a alcanzar la cumbre, si mostró una considerable mejoría.
Rafael Pascual recuperó el liderazgo, pese a algunos altibajos, José Luis Moltó exhibió una gran regularidad a lo largo de todo el encuentro, y, tanto las aportaciones de un renqueante Enrique de la Fuente, con problemas en los abductores, como la labor de defensiva de Alexis Valido permitieron al equipo español tutear al líder imbatido del grupo A.
El primer set del sexteto español fue impecable. Llevó la batuta de principio a fin con puntuaciones de 8-6, 16-13 y 20-16, y sólo en los instantes finales su rival estuvo a punto de invertir el resultado aunque no lo logró.
Radames Lattari y Raúl Lozano, responsables de ambos conjuntos, mantuvieron su particular batalla
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No hay quien pare a Brasil. Foto Reuters
táctica.
Lattari ordenó un sustancial cambio en el servicio. De saques cortos, Brasil pasó a lanzar bombarderos en la segunda manga.
La estrategia le dio un buen resultado. Los receptores españoles tuvieron mucho más trabajo, y la construcción del ataque se vio afectada.
Dante Amaral, la última perla de la cantera brasileña, resultó imparable. A sus veinte años, el opuesto suramericano burló con facilidad el bloqueo español.
Brasil fue el dominador de esta manga con marcadores de 9-5, 9-15, 13-20 y 14-25. Las jugadas de Dante y Giba resultaron mortales.
En el tercer set, España intercaló errores con acciones brillantes. Brasil no desaprovechó esos altibajos y consiguió puntuaciones de 7-11, 14-18 y 17-21.
La renta de los sudamericanos resultó insuperable y la selección española buscó el intento de lograr un milagro, pues en el cuarto set aguantó la presión hasta el empate a seis.
A partir de ese momento, el jugador brasileño Mauricio Lima exhibió el poder de sus manos en el pase y movió sus piezas de ataque con suma maestría y España tuvo que asumir sus carencias.
El próximo lunes, se despejarán todas sus dudas. Un triunfo ante Holanda, o la victoria de Egipto ante Australia, le abren el camino a los cuartos de final. Lo contrario le destierra.
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