Bernardo Segura llegó feliz, aunque aún espera su medalla
El marchista mexicano espera que la apelación surta efecto y sea doble medallista olímpico. Por lo pronto planea que su carrera como político continúe de manera ascendente.Por Víctor Galván Juárez
México, D.F.
25 de septiembre del 2000
(EsMas.com).-
Bernardo Segura llegó a México en medio de empujones, gritos, golpes y hasta insultos. Y eso que no ganó la medalla de oro.
Su rostro no reflejaba su situación. Bromeaba, hizo chistes y dio declaraciones sobre su futuro.
La sala 27 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez se veía repleta de fotógrafos, reporteros y “colados” que esperaban que el atleta-político diera alguna declaración.
Su llegada fue puntual (16:47 horas) y después de soportar las múltiples preguntas de los turistas que estaban esperando abordar su vuelo sobre “¿Quién va a llegar?”, Bernardo llegó.
Su rostro fue impactado por decenas de luces que buscaban la primera impresión del marchista que fue descalificado en la prueba de 20 kilómetros tras cruzar en primera posición.
El tumulto comenzó, todos querían saber qué iba a decir, lo que pensaba, si aún le dolía y qué pensaba hacer. Para todo hubo respuesta.
“Me siento tranquilo pues todos saben que yo fui el primero en cruzar la meta. El dolor aún existe, pero la tranquilidad de que hice mi mejor esfuerzo también y eso nadie lo puede cambiar. Seguimos peleando por la medalla, sigue el proceso y solamente resta esperar”.
De pronto comenzaron los empujones de parte de la gente que quería verlo de cerca, saludarlo, y por qué no, hasta tocarlo. La situación se volvió incontrolable y Bernardo se encaminó en medio de un fuerte cordón de seguridad hacia la oficina de migración, donde permaneció más de una hora.
Los guardias de seguridad del aeropuerto capitalino se vieron impotentes ante la multitud y comenzaron a lanzar golpes contra los
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Foto EsMas.com
reporteros, en lugar de separar a los “colados” que buscaban el autógrafo del “marchista-descalificado-injustamente”.
De la misma manera en que entró a migración, salió.
En medio de nueve guardias que lo encaminaron a una camioneta negra con los cristales polarizados. Dentro lo esperaba su madre y su esposa, Ana Lilia.
Los besos no se hicieron esperar.
-¿Cómo estas?, preguntó Ana.
-Tranquila, todo está bien, cumplí ¿no?
Y él es el más convencido de que fue así. Pero cuando se disponía a arrancar el vehículo, una multitud lo rodeo y le impidió la salida, más aún, se subían a los pontones del vehículo.
Como pudieron, arrancaron con rumbo fijo, Televisa Chapultepec. Allí dio entrevistas a Noticieros, ECO y La Jugada.
Una vez terminado todo comentó a EsMas.com: “Esto es lo que me da a saber que hice mi trabajo bien, que no fallé y que dejé mi corazón en los 20 kilómetros”
-¿Te sientes robado?
-Esa no es la palabra, es algo peor... mucho peor, creo que no existe una palabra para describir lo que me hicieron, y no porque sea Bernardo Segura, ni porque sea mexicano ni nada de eso, sino porque fue injusto.
Así, sin más, Bernardo se fue con una gran sonrisa, pues minutos antes le habían informado que Andrés Manuel López Obrador, jefe de gobierno del Distrito Federal electo, lo nombró como titular del Instituto del Deporte de esta capital.
-¿Lo aceptarás? (era la pregunta obligada)
-Claro, bueno, no sé... tengo que hablar con Andrés Manuel.
Era todo por este día, Bernardo subió a su camioneta y se enfiló a su casa, San Mateo Atenco, donde su familia lo esperaba para festejarlo.
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