Canadá desbanca a los yugoslavos

Steve Nash reventó todas los pronósticos en una segunda parte genial que proyectó a Canadá al liderato del grupo y apartó a los campeones del mundo de una primera posición que prácticamente daban por hecha.


Sidney,Australia
25 de septiembre del 2000
(EFE).- Steve Nash reventó todas los pronósticos en una segunda parte genial que proyectó a Canadá al liderato del Grupo B y apartó a los campeones del mundo de una primera posición que prácticamente daban por hecha al vencer Canadá 83-75 a Yugoslavia.

La importancia del encuentro destapó el instinto arrollador de los yugoslavos. El equipo 'plavi' había resuelto los choques precedentes sin forzar la máquina más que para decidir en los momentos clave. En éste, salió al máximo, pero se topó con un Nash en estado de gracia.

La mirada de los campeones mundiales era diferente tanto en el banco como en la cancha. La tensión en los hombres de Zeljko Obradovic podía percibirse en cada acción, igual que la del técnico, pendiente hasta del más mínimo detalle del juego y sin quitar ojo a los movimientos de Jay Triano al otro lado de la banda.

Con esa actitud Yugoslavia abrió rápidamente hueco, tomó acomodó sobre el parque y se apoderó de la iniciativa táctica. Canadá, por el contrario, no tuvo


Yugoslavia no pudo frenar a Nash y a los canadienses.AFP

otro remedio que empezar a alternar defensas y a buscar soluciones ofensivas a remolque del paso que marcaba su rival, pero las precauciones de los europeos estaban justificadas.

Los subcampeones americanos sacaron fruto de la pizarra. En el último minuto de la primera parte conectaron la transición y forzaron varios errores ofensivos de los yugoslavos que desembocaron en un marcador abierto para la segunda mitad (42-33).

Sherman Hamilton evidenció la recuperación canadiense a los seis minutos de la reanudación con un triple que abría un nuevo partido (51-50). A diez minutos del final, Yugoslavia, que había recurrido al mejor hombre de la noche entre los suyos -Danilovic- todavía sentía el peligro a flor de piel (59-58).

Cinco después, le asfixiaba: triple de Nash, triple de Lukovski y triple de Nash para que Canadá tomase la delantera (68-70). El base cogió entonces las riendas y decidió en los instantes reservados para los grandes jugadores. Esta vez, él fue el mejor entre los mejores.
   
 

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