| ¡El Rey ha muerto, el oro tiene nuevo dueño!
Estados Unidos ha redondeado una estupenda actuación al derrotar al bicampeón y acérrimo rival cubano que ha visto como su reinado cae después de ocho años de supremacía olímpica.Por Angélica Cid
Sidney,Australia
27 de septiembre del 2000
(EsMas.com).- El “sueño americano” se ha cumplido cuando el abridor Ben Sheets lanzó de manera magistral la ruta completa la final del béisbol en Sidney para que Estados Unidos destronara sorprendentemente al bicampeón olímpico 4-0 y se quedara finalmente con la presea dorada que estaba destinada para los cubanos inicialmente.
Los estadounidenses han puesto fin al reinado que tenía el equipo antillano, el cual había dominado la especialidad por casi ocho años y dos ciclos olímpicos, y había recibido el mal augurio al ver truncada una racha ganadora de 18-0 cuando perdió inesperadamente ante Holanda en la cuarta ronda preliminar del evento.
El abridor Ben Sheets, tuvo una excelente actuación para completar la blanqueada al permitir sólo tres imparables y ponchando a cinco oponentes, recibiendo además, el apoyo de la defensiva con Ernie Young, Mike Kinkade y Pat Borders quienes lucieron enormemente al atrapar los elevados de los cubanos.
La escuadra isleña se vió forzada a emplear a varios de sus lanzadores ante la artilleria estadounidense que comprometió la labor del inicialista Pedro Luis Lazo al que Ernie Young le conectó un doblete por el central para firmar su salida del encuentro. Lazo salió del partido en ese momento con una carrera limpia permitida, dos ponches, tres hits y el cuadrangular inesperado de Neill para resultar como el pitcher perdedor.
Extraño a lo que se había visto a lo largo de la justa olímpica, el pitcheo cubano se mostró errático y eso dio la pauta para que los estadounidenses armaran una ofensiva contundente aprovechando cada uno de los lanzamientos de Pedro Lazo, José Ibar y Maels Rodríguez que poco pudieron hacer ante la feria de imparables.
Mike Neill, comenzó la trágica historia para los cubanos en el primer inning después de que el abridor Luis Lazo, quien había ponchado a dos en la inicial, lanzó una bola que Neill reventó con un tremendo home-run por el izquierdo para poner el marcador 1x0.
En el quinto episodio, el pitcheo cubano se metió otra vez en complicaciones ya que el relevista José Ibar otorgó la primera base a Mientkiewicz, Pat Border lo despachó con un doblete a lo profundo entre central y derecho para impulsar la segunda carrera.
Con un outen la pizarra, Brent Abernathy conectó de hit y envió a Border a tercera, el pitcher cubano en turno vio como su trabajo resultaba inútil y acto seguido, subió a la loma con tremenda presión Maels Rodríguez, quien enfrentó a Brad Wilkerson y le dio pasaporte para llenar la casa.
Neill recibió ponche y Young sacó sencillo que empujó dos más para su causa. La pesadilla seguía, Rodríguez golpeó a Young y la casa se llenó nuevamente, pero la amenaza fue controlada.
En la séptima, Omar Linares sorprendió con un hit por el jardín izquierdo, el cañonero Orestes Kindelán siguió desaparecido del plato y se ponchó mientras que Antonio Pacheco bateó para doble play.
Los norteamericanos sacudieron a Rodríguez por el resto del encuentro aunque sin provocar mayores heridas a un equipo que yacía tendido de muerte en el campo.
Mientras los cubanos seguían fallando irremediablemente, Border y Everett le conectaron sencillos en la octava, pero no anotaron. Un inspirado Sheets seguía despedazando a los bateadores cubanos, sin permitirles que se acercaran a sus lanzamientos.
El primera base, Mientkiewicz jonroneó en momentos clave durante el torneo, simplemente el cuadrangular obtenido por la mañana ante los coreanos se significó como el pasaporte que los colocaba ante la final soñada de los Juegos Olímpicos. Y claro está que el estratega, Tom Lasorda, fue el hombre que hizo posible el sueño de los estadounidenses.
La novena estadounidense había perdido en la ronda preliminar ante los antillanos por 6-1 en un partido que tuvo muchas emociones y en el que ambas escuadras tuvieron mucha presión debido a los antecedentes extradeportivos que implica la rivalidad.
Esta es apenas la cuarta victoria estadounidense ante Cuba en competencias oficiales por 25 descalabros.
El béisbol se estableció como deporte olímpico en Barcelona ’92 y es desde entonces que los cubanos acapararon el ámbito beisbolero al ganar el oro en la edición de Barcelona y posteriormente en Atlanta ’96.
La medalla de bronce fue para el equipo coreano que se impuso 3-1 a su similar de Japón.
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| La novena estadounidense jugó brillantemente.Reuters |
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| Lazo ha sufrido la derrota más dolorosa de su carrera.Reuters |
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