Cuba, a un paso del oro

En un partido que protagonizaron dos de las superpotencias del voleibol femenil, Cuba dio el penúltimo paso rumbo a la tercera medalla de oro.


Sidney, Australia
28 de septiembre del 2000
(EsMas.com/Agencias).- Cuba debió apelar a toda su categoría y experiencia para superar varios momentos límites y derrotar a Brasil por 3 sets a 2 en un soberbio partido que definió su pase a la final del voleibol femenino.

Las caribeñas lograron imponerse ante el furibundo inicio de las brasileñas y cuando tuvieron el control de las acciones y del tanteador, no dejaron que su rival creciera, al contrario de lo sucedido cuando el elenco sudamericano fue adelante en el segundo y cuarto set.

Después de una hora 44 minutos, las actuales bicampeonas olímpicas y mundiales se quedaron con el triunfo con parciales de 27-29, 25-19, 21-25, 25-19 y 15-9.

De esta manera sumieron en la tristeza y desolación al equipo y a la 'torcida' verdeamarilla, que vio cómo se le iba la última oportunidad de ganar el oro en el voleibol de Sidney 2000, luego de que también perdiera el equipo masculino en cuartos de final y las duplas brasileñas de ambos sexos cayeran en sendas finales en el voleibol de playa.

El encuentro entre ambos países fue casi una copia de las semifinales de hace cuatro años. También en esa ocasión, Cuba se impuso por 3 sets a 2.
Brasil, de todo modos, estuvo esta vez más cerca que nunca de poner fin al mito de la selección cubana, que en la última década se convirtió en un equipo casi invencible.

Su exquisita cosecha de títulos lo confirma: 2 mundiales, 2 medallas de oro en Juegos Olímpicos y 3 Copas del Mundo.

Su candidatura al primer puesto del podio en estos Juegos es hasta ahora incuestionable.

Enterrar el sueño del equipo caribeño no resultaba nada fácil. Si


Cuba festeja. Foto AFP

alguien podía conseguirlo era Brasil.

El 2 de agosto del pasado año, en la final de los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Cuba dio el primer paso atrás. Brasil se alzó victorioso (3 sets a 2) y puso fin a 20 años de reinado de sus adversarias en esa competencia.

A la vez, privó al país caribeño de tener la octava medalla de oro consecutiva en unos Juegos Panamericanos.

Brasil había comenzado a perderle el respeto. Casi un año después y a miles de kilómetros de distancia, las jugadoras que entrena Bernardinho, director técnico del equipo brasileño, rozaron el gran sueño de su vida.

Pero se les esfumó cuando más cerca lo tuvieron. Brasil, con un juego mucho más compacto, dominó la primera hora de partido.

Se situó con un favorable 2-1 y dejó en manos de sus adversarias toda la presión.

Cuba parecía no inmutarse. Tras ganar el segundo set, incluso José Ramón Fernández, presidente del Comité Olímpico Cubano, abandonó el palco.

Sus muchachas estaban al borde del abismo. El sexteto titular mostró un nerviosismo inusual en jugadoras de tantísima experiencia. Brasil estaba disfrutando de un momento de gloria.

Pero fue demasiado efímero. Cuando y como quiso, Cuba se puso en marcha y en la recta final fue imparable.

Toda la maestría del mejor equipo del mundo salió a relucir en los dos últimos sets.
Brasil dejó, definitivamente, de creer en sus posibilidades. Una vez más tendrá que conformarse con luchar por la medalla de bronce.

Cuba conocerá dentro de unas horas a su adversario en la final que será el vencedor del encuentro entre Estados Unidos y Rusia.
   
 

© 2000 EsMas.com derechos reservados de Comercio Mas, S.A. de C.V.